
sábado, 5 de marzo de 2016
Crónicas onMIR: Juegos de rol

miércoles, 20 de marzo de 2013
Vida estudiantil: De Séneca por la vida

miércoles, 28 de marzo de 2012
Contando algunas anécdotas...
martes, 4 de octubre de 2011
Vida Estudiantil: ¡Ahhh! ¡Cuarto!
viernes, 24 de diciembre de 2010
Vida Estudiantil: Medicina y Navidad
domingo, 28 de noviembre de 2010
Vida Estudiantil: Microsemanas!!
miércoles, 6 de octubre de 2010
Vida Estudiantil: Un asadero convalidable por 2 días de agujetas...

jueves, 9 de septiembre de 2010
Vida Estudiantil: Empecemos bien... ¿Ok?
jueves, 8 de julio de 2010
Vida Estudiantil: Un respiro natural, y que huele mal

Espero decir esto todo los años —y se que no va a ser así— pero por una vez, puedo sentirme orgulloso de jactarme que tengo los dos primeros cursos de medicina (y una asignatura de tercero) aprobados. Quizá no sea así dentro de unos años, o en el próximo, pero serán asignaturas un poco más clínicas, y por tanto más soportables, aunque entrañan una dificultad mayor que a las que me he estado enfrentando por ahora.
Radiología General fue una de las que más me sorprendieron, simplemente, no comprendo cómo he podido llegar al extraño sobresaliente, palabra a la que he despedido entrada en la carrera —cosa que a algunos no les hizo falta—. Anatomía Aplicada, Organografía, así como Fisiología Especial se quedaron en tres dignos y bien merecidos notables, TIB, simplemente, me da igual como haya salido, no pienso volver a matricularme de esa asignatura ni examinarme de ella en septiembre, ya que tengo cosas más importantes que hacer más que preocuparme por una asignatura que a lo sumo puede servirme para criminología o Medicina Legal—eso solo incluye el funcionamiento de la técnica del PCR y poco más—.
Los planes que me he sugerido para este verano son:
- Sacarme el carnet para conducir. Preferiblemente moto, quiero un medio de transporte barato y con el que no tenga problemas para aparcar. La única pega es que es menos seguro que el coche y puede contaminar más.
- Estudiar idiomas: En concreto tenemos Inglés y Japonés. Hablaré de ambos idiomas en mi blog con total seguridad, sobretodo del primero, el cual lo estudiaré en Eastbourne, una ciudad al sur de Londres, por primera vez en mi vida.
Sin embargo, no debería faltar en ningún momento la máxima de disfrutar del verano a tope, y para demostrar que lo estoy haciendo, dispongo de unas cuantas fotos que saqué en la pequeña aventura que tuvimos la semana pasada —aún no las he puesto en la red social que critiqué en este mismo blog, supongo que se fijarán una vez vuelvan de su viaje—.
La finca de Osorio es una buena oportunidad para la gente urbana —como yo supongo— de entrar en contacto con la naturaleza. Llamarlo idílico y bucólico es un poco “cursi”, pero el ambiente campestre no duda en inundar todo tu organismo, y en efecto, tu parénquima pulmonar, con aire puro; así como ofrecerte los apestosos aromas del ganado —una de las cosas que me echaron para atrás en Veterinaria—.
Cierto es que no he tenido la oportunidad de estar muchas veces en ese lugar, aunque después de haber caminado tanto con los personajillos con los que paso mayor tiempo en la facultad por ahí me ha quedado claro que es un lugar muy grande, dentro del límite que te marcan las tierras privadas y los perros de caza con los bramidos inentendibles de sus dueños.
Por el camino tuve oportunidad de ser un voyeur de varios comportamientos curiosos de mis compañeros. Entre ellos, se encontraba la exaltación de mi amiga alemana —candidata segura a ser mi madre/compañera de viajes— al encontrarse ante tanta belleza natural, llegando al punto de ponerse pequeñas flores amarillas por detrás de la oreja. Por otro lado, el “hipocampito” —gracias por pasarte por el blog, como siempre— que no dudaba en culturizarnos acerca de su equívoco conocimiento botánico confundiendo rosas trepadoras con ¿geranios? Menos mal que se encontraba por allí a quien llamaré “mono de campo” —por su apetencia durante la caminata de subirse a los troncos de los árboles— para corregirle y enseñarle lo que es un alcornoque. En mi caso, a lo mío, imaginando que guiaba al grupo con una rama torcida y lo defendía de posibles y maquiavélicas criaturas que podían atacarnos, como por ejemplo, una jauría de gallinas.
Otra anécdota que valdría destacar en el blog trata sobre un grupo de ancianos que se encontraban en una zona de la finca más habilitada para comer, que contaba con unas mesas y sillas alargadas de madera, donde tuvimos nuestro tercera o cuarta comida (las demás ocurrían durante la exploración). Al finalizar nos dimos cuenta que el ambiente se caldeaba un poco entre la tercera edad, y algunos se levantaban bailando, augurando unos juegos sociales en los que acabamos participando, a petición de las organizadoras de tal excursión.
El juego se trataba de un acercamiento —no carnal— entre parejas a partir de un folio rojo en el que habían dibujado un corazón. Este se encontraba dividido en diferente formas, únicas, y que al juntarse acabarían por unir a la pareja. Una vez encontraba, todas las parejas se separaban y cada una de ellas tenía que presentarse recíprocamente al resto del grupo. Ahí no acababa la cosa, porque la segunda ronda, consistente en una competición eliminatoria por preguntas sobre cualquiera de los integrantes, donde el susodicho tenía que protestar si lo que respondía el participante era incorrecto, así como en los juzgados, imitando a “Phoenix Wright”.
Mi pareja se llamaba Juan, un simpático trabajador de Marzagán, como muchos de los presentes. La verdad, no me importaría que siendo Médico de Familia me toque tratar a una tercera edad como la que nos encontramos por allí.
lunes, 28 de junio de 2010
Vida Estudiantil: Erasmus y Séneca, una buena vía de escape

En serio… yo debo de ser algún tipo de sadomasoquista, o cualquiera que siga la tremenda parafilia que pone al mismo nivel los receptores de recompensa y la secreción de oxitocina con la nocicepción. No me explico cómo soy capaz de hablar de temas que siempre que saltan a la boca de uno de mis presentes colegas o compañeros de facultad logran enfurecerme, ponerme de mal humor, y rezar porque estos dejen de ser la principal fuente de charla de unas mentes con el lóbulo frontal a veces demasiado despierto… —en concreto la parte que se ocupa de la elaboración de planes futuros—.
El típico temita de Erasmus/Séneca me sube la temperatura de la sangre hasta niveles insospechados, y es que, los estudiantes de Medicina de la ULPGC somos unos cobardes, y ante la vista de un año chungo (4º) es bastante probable que una marabunta de alumnos se lancen a conseguir plaza para irse a estudiar un año a otra universidad; sea del extranjero con los países con los que hay consenso —que me parece que me han dicho que con las de Inglaterra no hay— o por el otro lado, el Séneca, que trata sobre universidades del país.
Esta especie de beca te da dinero para que puedas subsistir cada mes, para la residencia y bienes de necesidad; eso sí, como siempre pasa, la mayoría de las veces no es suficiente, pero al menos te libra de realizar cuarto curso de medicina en la ULPCG, y con eso basta ¿no? Pues sí, al parecer eso es suficiente como para poder justificar de nuevo una nueva pelea contra la colectividad a base de “notazas” —como si ya no tuviéramos suficiente con el MIR— en base a la obtención de plazas en los lugares más solicitados como por ejemplo: Madrid, Salamanca y Barcelona.
Lo peor de todo esto es siempre lo mismo: codearse con los androides especialistas en memoria a largo y corto plazo además de con caraduras con enchufe que saben muy bien inflar sus notas a base de dejar seco de quejas a los profesores más permisivos y débiles. Y eso me jode, me fastidia muchísimo, porque yo no busco librarme de las asignaturas más difíciles ni intento ir a las revisiones para rogar porque me den más nota, sino para aprender y enmendar mis errores—lo que no significa que me quede impasible cuando haya alguna injusticia en las imposiciones de notas—. No busco irme de Gran Canaria por la dificultad de uno de los años, sino por la ilusión que me hacía vivir un año de aventuras compartiendo piso con mis amigos y ver un poco de mundo a falta de idioma francés, italiano y alemán. No busco todo eso, pero también tengo deseos de estudiar en algún centro de calidad y cuyo sitio me cause mayores expectativas —y no, no me iría a Tenerife, que es la única opción a la que podría optar según una compañera que tiene la mala suerte de escupir sus bromas estúpidas en los momentos menos apropiados—.
¿Sabéis que os digo? Quizá la competitividad me quite esa ilusión, quizá estuvo a punto de quitarme el deseo de estudiar Medicina, pero no estará capacitada para bloquearme el paso hacia la especialidad que yo deseo, aunque esté desprestigiada en principio por una sarta de ignorantes que no tienen ni idea de lo duro que es enfrentarse a la cara más cruel que puede presentarte la sociedad.
Aquí se despide este idealista ingrato, ¡¡Felices Vacaciones!!
martes, 15 de junio de 2010
Vida estudiantil: La recta final de Segundo

Señores, quizá llego algo tarde, demasiado, pero el segundo año de medicina, de un modo u otro, se acaba. Algunos por las malas, trastabillando mucho a pesar de esforzarse, otros como la seda, gracias a la poca selectividad de la que cuenta sus hipocampos; y otros, como yo, pegándose bandazos con las asignaturas una a otra, y es que parece que somos masoquistas, porque no tenemos suficiente con las asignaturas de que nos ofrece el segundo año y elegimos cursar una de tercero para seguir calentando neuronas hasta el 25 de junio.
Han pasado muchas cosas desde mi última entrada por allá en mayo, demasiadas. Quizá ya sea hora de animarme a escribir más a menudo, si acaso, cada semana. Aunque estemos en este temido mes de exámenes, el cual está durando más de lo que yo realmente creía.
Hoy, en concreto, acabé uno de ellos —siempre alivia quitarse uno de encima aunque no se haya aprobado—, se trata de la kilométrica asignatura de Fisiología especial. Su último parcial sobre inmunología y nervioso fue suficiente para llevarme a una locura temporal que fue notoria durante el resto del día, así que no me imagino como lo han tenido que llevar gentes como por ejemplo el autor de “Ya veremos…”, pero sólo espero que se cosechen muchas alegrías a finales de este mes, y yo poder decir que me he sacado por fin una asignatura base en este meollo de la medicina.
Es completamente erróneo pensar que se tiene el total dominio de los conocimientos sobre una disciplina una vez la has aprobado en la asignatura, en realidad, siempre habrá más que aprender sobre ello… aunque eso sí, tengo suerte; ya que el año que viene tendré la oportunidad de tener un punto de vista algo diferente. Una cosa que puedes sacar de terminar este año es que te sientes con una relativa fuerza de empezar a aprender clínica, y esa es mi verdadera y real ilusión que tengo hacia el próximo que se viene encima.
Ahora mismo, lo único que me preocupa es poder sobrevivir sin ningún examen a mis espaldas, aunque tampoco pasa nada por un pequeño despiste que puedo solucionar en septiembre, a pesar de que este agosto no voy a estar en Canarias, ni siquiera en el país, porque este verano —agosto de 2010— será mi primera aventura en un país extranjero.
Como no podía ser de otra manera, el idioma que elegí es el inglés, ¿y que mejor lugar para aprenderlo en verano que en una ciudad costera al sur de Londres? Tuve suerte de que una amiga con la que voy a viajar —una chica alemana con bastante instinto maternal y asesino hacia mi persona— tuviera la misma idea. Y la verdad, a pesar de que acabará finalmente con mi vida allí hay que agradecerle el esfuerzo que ha hecho por la organización del viaje y por encontrar unos pasajes de avión tan baratos —se le da muy bien, no son cosmopolitas estos alemanes ni “ná”—.
Dejando el pequeño avance que queda tan lejano como el falso cielo que nos prometen las religiones, vuelvo a la cruda realidad de explicar exactamente a que me debo enfrentar:
Organografía Microscópica: Esta asignatura se me torna cada vez más pesada, y además estúpida: odio dibujar celulitas. Espero que el práctico sea un suave paseo hacia el 5. Lo tengo este mismo viernes.
Anatomía Aplicada: El gran Chicho — profesor de Anatomía y tutor “porque él lo vale” de la generación de médicos a la que pertenezco— nos echará mucho de menos, y no nos va a soltar así por las buenas sin antes presentarnos un par de casos clínicos que tendremos que explicar, “atendiendo a sus conocimientos anatómicos”… El show será el próximo lunes. Básicamente espero que la simple lectura de los casos que se dieron en clases y lo que recuerde de anatomía me dé para aprobarla.
TIB: Este engendro de asignatura me aportarán 3 “hendiondos” créditos de libre a mi expediente, o eso o lo mando a tomar por… No diré más comentarios, solamente aviso que mi ira liberada el 18 de junio bastará para llevarse por delante a muchos novatos de primero.
Radiología y diagnóstico por Imagen: Dicho de forma suave, está es la única asignatura que actualmente estoy estudiando en serio. Las clases me gustaron mucho, pero el examen tiene pinta de no dejar indiferente a nadie —ni a los androides hipocampales—. Entre las preguntas del “maese Candela” y la “señora que me ayudó a no dormirme en su clase y recibió un sablazo por hablar deprisa” van a causar estragos en las mentes pensantes que se presentarán el 25 de junio bien entrada la mañana. Mi esperanza en este se basa en la parte de Oncología y Radiobiología que nos dio Pedro Lara, el tercer profesor de la asignatura. ¿Estarán lo suficientemente preparados mi sentido común y mi ojo radiológico?
Todas estas preguntas, y muchas más, resueltas en el próximo capítulo… —o en su caso: la próxima entrada—.
jueves, 29 de abril de 2010
Vida estudiantil: el horror, el cáncer, la GBU!!!
Esto es nuevo: Un virus se está esparciendo por la facultad. Y no, no se trata de ningún retrovirus, Influenza, Citomegalovirus, y parecidos, no… pero eso sí, puede ser muy contagioso si no se tiene especial cuidado, y puede ser también muy molesto cuando intenta atravesar tus defensas.
Estoy hablando del virus de la religión, y en este caso, el subtipo sectario. Si habría que comparar de alguna forma las sectas, solo me viene a la mente el Papilomavirus que gran capacidad tiene para producir cáncer en los afectados; sin embargo, y para colmo, el sectarismo no es tan fácil de prevenir y no tiene vacuna a partir de anticuerpos policlonales como lo sería el “Gardasil” — que ojalá fuera así, entonces sería todo muchísimo más fácil —.
Efectivamente, la Universidad para mí es más que un centro generador de estrés, donde se estudia, trabaja, se va a clases y se investiga. Es la casa particular de la sabiduría y de la libre expresión de opiniones. A lo mejor es esta la razón de porque en concreto, nuestra dichosa — y aún en construcción — Facultad de las Ciencias de la Salud acoge la posibilidad de que se propague esta mierda. Es más, en la facultad cada uno es libre de colgar lo que le salga de sus entrañas sin que nadie lo quite —esto es relativo, ya que un día me animé a colgar un chiste “anti-bolonia” y un día dejé de verlo en el tablón de nuestra clase — pero esta vez ciertos señoritos se han animado a cagar un pedazo de excremento maloliente que apesta a fundamentalismo e irracionalidad, y que me he hartado de ver por los blancos pasillos de esos edificios, donde me paso un buen rato de mi vida.
El año pasado tuve la desgracia de que, después de un exhausto día de estudio y clases, encontrarme con un grupo de estudiantes reunidos en una de las aulas de Fisioterapia. Nuestro cruce de miradas fue fugaz, yo en ese momento no tenía ni la mínima idea de lo que estaban tramando; aunque, ahora mismo, se pueden ver los frutos de esa confabulación esparcidos como un parásito en forma de un ambiguo cartel:

El cartel es el “súmmun” de la neutralidad — encima te preguntan donde “coño” los has visto en la encuesta de la que hablaré más adelante —. Puedes pensar en más de 80 cosas diferentes de lo que podría significar. Pese a todo, esto está hecho adrede con el propósito de atraer el personal que piensa que la religión es como un grano en la axila, que le trae sin cuidado ni es imprecindible en sus vidas. Analizándolo con cierta profundidad, lo primero que llama la atención es la palabra inglesa “Life”. Debajo, en color rojo, para resaltar, pone: “Una biografía de escándalo” y justo a la derecha, otra frase: “¿No la has leído nunca?” con la palabra “nunca” en un descarado color rojizo, de nuevo, con objeto de resaltar. Luego, menos importante, pese a la simplicidad del cartel, han decidido decorarlo un poco con circulitos, puntos de mira en forma de cruces, y líneas onduladas que podrías percibir con un poco de LSD, además, la palabra principal está rodeada de una burbuja con un borde celeste. Por supuesto, en la versión real, nos indica una página web justo debajo, la cual me niego a poner en mi blog —mi bitácora se merece un respeto, y de paso, no quiero patrocinarlos, más bien al contrario —.
En principio cualquiera puede acercarse a ver el cartel y pensar que se trata de la biografía de Jimi Hendrix, del vocalista de Queen, o de algunas celebridades científicas como Albert Einstein. Quien lo diría, que este cartel solo sea un sucio truco para poder inyectarle a la gente más basura religiosa, y es que, la biografía tan fascinante y “de escándalo” no es otra que la biografía de Jesús. Ya me diréis qué demonios tiene de escandaloso la biografía de un subnormal basada en un libro de autoría dudosa y de hechos no demostrables. Jesús, según la biblia, era un hombre atado a los designios de una ilusión, producto de las drogas que tomaba. Díganme qué libertad nos promete una creencia que te dicta normas de moral preestablecidas, como si no fueras nada más que un niño pequeño — un “corderito de dios” —, eso es lo verdaderamente escandaloso, y además, ¿porqué resaltan tanto la vida, si lo único que nos enseñó el judío reprimido fue que nos resignáramos y muramos en la cruz, que por aquel entonces, era un instrumento de tortura y ejecución? Lo mismo que podría ser la “santa cruz” podría ser hoy el santo cloruro sódico, el santo bromuro de pancuronio y el santo tiopental sódico.
Eso no es todo, semanas pasaron desde aquel día en el que un compañero (el cual se acaba de desuscribir al leer esta entrada) y yo descubrimos las primeras propagandas de esta lacra. Justo ayer vino un integrante de nuestra clase a inmiscuirnos en este atropello a la razón. El problema no es que viniera, ya que es comprensible que siendo un creyente, participara en esta estúpida campaña. Simplemente no puedo comprender como parecía estar seguro de que le íbamos a entregar las breves encuestas que nos entregó, el caso es que, todo el grupo — menos yo, que ya tenerlo en las manos me daban unas tentaciones de tirarlo e ir “ipso facto” a lavarme las manos — estuvo de acuerdo de que se lo entregarían mañana. ¿Dónde leí yo que es mil veces mejor una verdad cruel que una mentira piadosa? En estos casos parece que no. En definitiva, al final nos dimos cuenta de que la dichosa asociación universitaria tenía un puesto al lado de la reprografía del aulario, y ahí seguirán por unos días más.
Para propagar un poco más la infección, la asociación reparte cantidad de folletos y “libretitas” en las que se resume en 73 insufribles páginas la vida del personaje de cómic contada por el subjetivo punto del apóstol Juan, dejando a todos los demás, incluidos los apócrifos, en el tintero. Aparte de esto, como introducción en cada uno de los capítulos, se ofrece una visión espiritual y muy poco convincente de la supuesta importancia que tiene esta aburrida y tediosa biografía que muchos desgraciados — me incluyo — han tenido la oportunidad de releerse muchas veces. Aunque he de decir, que quien quiera que fuese el subhumano que los escribió, sabe a quiénes se está intentando dirigir, ya que utiliza un vocabulario que sin llegar a ser bizarramente urbano, utiliza palabras como “gore” para describir la sensación que tuvieron los oyentes al escuchar al mesías decir que les ofrecía la carne de sus atrofiados músculos.
Como es obvio y previsible, la religión, y en concreto la cristiana, le da un supuesto valor verídico a un libro que bien podía ser la obra de un esquizofrénico, basándose después en interpretaciones totalmente subjetivas y espirituales, que es básicamente lo que hace este grupo: perder el tiempo en lo que podría significar la biblia, que no lleva a ningún lado.

Yo les he escrito las respuestas de la encuesta que se merecían, aunque por respeto no se las voy a entregar ya que pueden resultar un tanto ofensivas para ellos. Eso sí, aún me lo pienso… De verdad que en estos momentos se echa de menos a profesores como lo eran el de sociología médica. Él sí que resultaría una buena vacuna para esta enfermedad.
miércoles, 14 de abril de 2010
Vida Estudiantil: 3, 2, 1!! Exámenes!!

Odio los periodos pre-exámenes, son bastante asquerosos… y a partir de ahora presiento que será muchísimo peor… Lo explicaré con detalle:
Últimamente cada día tengo en total dos clases:(la próxima semana se sumara una más) una de anatomía a las ocho de la mañana (para mí esa clase empieza a las 8:10) y de 11:00 a 12:00 de fisiología Inmuno/Neurología. Esta última es un poco ¡¡sorpresa!! Porque nunca sabes lo que tocará ese día. Esto último fue un tema de controversia en cuanto a la posibilidad que hubo de cancelar las comisiones de neuro, ya que; el profesor, en un gesto desinteresado y amable, da los apuntes. La clara confusión entre cuándo es una clase de neuro y una de inmuno deja entrever muchas posibilidades entre los más "ganduloides" del curso para escaquearse de su obligación.
Muy pocas veces he visto yo en fisiología que el número de oyentes sobrepase el número 15, es más, creo que hoy mismo hemos sido menos de 10. En cambio, con las de anatomía, ocurre algo que me resulta bastante gracioso, y es que, toda la manada de ocupados estudiantes dejan de marear una y otra vez los apuntes para venir a la segunda hora, en cierto modo hasta es mágico el poder de reunión que tienen las prácticas: ves a gente que hasta dudas si pertenecen a tu misma carrera. A lo mejor tendrá que ver con que al final de esa hora le tenemos que dar la cartilla de prácticas para que nos la firme, eso sí. La segunda hora de anatomía es aburrida y tediosa, se supone que son prácticas, pero de lo que antes era una entretenida hora en el sótano de los cadáveres (yo era el único que llevaba la bata todos los días), ahora se ha convertido en una genial reseña de todos los pares craneales, exámenes del MIR, que por cierto, están repletos de epónimos, según me he fijado.
Sinceramente, yo me hice una promesa antes de entrar en la carrera, y es de llevarlo todo con calma, sosiego, y asimilar los conocimientos poco a poco para a posteriori poder aplicarlos en gente que posiblemente necesite mi ayuda. En definitiva, de tomármela con calma; y eso es lo que quiero conseguir estudiando Inmunología antes de un examen de Fisiología endocrina que toca este viernes próximo. No soy un chico “aplicado”, como murmuró una de mis carismáticas (si… nunca mejor dicho) compañeras a pasar por mi lado en la biblioteca. Estoy como todo el mundo, hasta el cuello de las “hormonitas”, pero intento tomármelo con calma, como he dicho antes, e intento cambiar de tema cuando me aburro de estudiar una.
Entonces, así está el día a día. Con clases desiertas, de gente confinada en la biblioteca y que por las tardes visitan el Infierno (CULP, Colegio universitario de Las Palmas, la antigua facultad de medicina) para disfrutar del “olor a gambas” que me han dicho que tiene hasta bien entrada la noche.
De todos modos, ¿qué día no será más insoportable que la inigualable y terrible víspera del examen? Donde la ansiedad y el estudio a última hora cobra protagonismo (sin cobrar ningún sentido, al menos para mí), y donde, a falta de personas con las que hablar un poco (todas están mareando por última vez sus apuntes) me pongo a ver vídeos, entretenerme con alguna tontería en el portátil; es más, creo que antes del examen de digestivo/renal me tragué más de 10 capítulos de Happy Tree Friends (varios de ellos de los largos), así que, hoy en día, es raro que me encuentre con uno que no haya visto.
El viernes tengo pensado ponerme a jugar al megaman, si no es que alguien se ofrece a parlotear conmigo para dejar la mente en blanco y en relax… Aunque... mejor ya puedo ir asimilando que tendré que cargar con el mando de la “playstation2” a la facultad…




