viernes, 24 de diciembre de 2010

Vida Estudiantil: Medicina y Navidad


La carrera de medicina es una desventura en la que, cuando no resultas ser un hipotiroideo asintomático o un robot memorizador que funciona a base de alcohol y careto de "House", te tienes que organizar de tal manera que puedas estudiar con tranquilidad 5 exámenes entre enero y principios de febrero, algunos aprobables si estudias lo suficiente, y otros donde llegar al 5 se convierte en un largo calvario.

Tras dos años me he dado cuenta de que la medicina y la navidad son totalmente incompatibles. Navidad es el pre-paro biológico antes del propio “in situ” que ocurre en enero y en el cual tenemos todos los exámenes en bandeja de plata y todos apelotonados. Por supuesto yo lo solucioné eliminando dos de ellos: rehabilitación y anatomía patológica.

Las prácticas de anatomía patológica acabaron hoy, tras varios días de odisea vespertina a las seis y media, para llegar a las ocho en punto y tener delante, en vez de la almohada: un microscopio, una libreta, lápices de colores, y una serie de muestras diarias programadas por día. Este programa estaba establecido desde principio pero no lo cumplimos del todo por falta de tiempo (las vacaciones día 22 de diciembre apremiaban) y una asignatura cuyas clases están durando una eternidad fueron resumidas en unos cuantos días de de prácticas de tres horas.

Estuvieron graciosas. El patólogo que nos daba las prácticas (considerados por muchos por un “yayo” dicho en un amable contexto de anciano amable y de corta estatura) hacía referencia a las pobres arterias calcificadas y ateromatosas como “hechas mierda”. Le acompañaba un asistente simpático y barbudo que le ayudaba a repartir las muestras, encender los televisores y mover el campo del aparatoso microscopio proyecta las imágenes que todos podíamos ver.

Un día nos visitó un viejo personaje de la facultad proveniente de nuestra asquerosa cafetería vestido de papa Noel para alegrarnos y recordarnos que estábamos en estas tan entrañables fiestas. Lejos de tratarse de la empática argentina que cae bien a un buen porcentaje de estudiantes de quinto y sexto, se trataba del hombre aquel tan famoso por mandar todos a callar en el aula multiusos y coger con sus manos estafilocócicas los croissant mixtos recién preparados. Pues ese mismo estaba ahí celebrando la navidad con nosotros, que siempre hay tiempo entre tanto infarto blanco y rojo (como esos caramelos largos y con forma de bastón), total... que nos hicimos una foto allí mismo, todos, y luego le hice una al personaje y al asistente de nuestro querido “yayo” los dos abrazados como colegas de toda la vida.

Después de terminar las prácticas de anatomía patológica y las de microbiología solo puedo decir que lo bueno está aún por llegar (concretamente, por allá en Mayo), ya que justo después de navidades acecha la garra de otra de las asignaturas que han sido la horna del hipocampo de muchos estudiantes de la ULPGC: farmacología.

Dejando un poco a parte el tema de las prácticas, no ha sido la primera vez que me he pasado las vacaciones de navidad estudiando, ya van dos años, y este no será muy diferente. El caso es que también tengo que organizarme para sacarme el examen teórico de conducir, sí, eso mismo que estaba planeando sacar a finales de agosto, ha tenido que ser pospuesto para navidades. Entre otros condicionantes, lo que me han hecho a dejar de lado mis estudios de manejo automovilístico ha sido influenciado mayoritariamente por la medicina. Aunque, si por mi fuera decidiría dejarlo para el próximo verano, debido a que ya han pasado meses y podría haber caducado el contrato que hice con la autoescuela, además de la inspección médica que me hice en su momento, y que costó una buena cantidad de euros. A saber cómo me volverán a recibir… seguro que con las manos abiertas para recibir otros 30 y los 92 euros que cuesta el dichoso examen. Espero que dos o tres días de test hagan maravillas…

Estudiar 5 exámenes, sacarme el carnet y dedicarle tiempo al ocio… ¿será eso posible?


domingo, 12 de diciembre de 2010

Esos héroes que están encarcelados...



Los gobiernos están sucios, están llenos de mierda. Repletos de corrupción diplomática, los gobiernos ocultan sus trapos sucios a los ciudadanos de forma repetida. Para ellos, es peligroso revelar cierta información que puede poner al gobierno en vilo, y en un vano intento de parecer totalmente honrados y justos, atacan nuestra libertad y derecho a la información, a saber que los que nos gobiernan nos engañan y además, controlan lo que podemos saber y lo que no.


En realidad nadie tiene derecho a controlar lo que podemos saber o no. Y que a un país tan imperialista como el estadounidense es muy difícil metérselo en su hueca y estúpida mente colectiva.

El gobierno del supuesto país más poderoso del planeta (puesto que pronto dejará vacante) se ha pasado de la raya. Muchos de sus gobernadores, como la perra que ahora mismo gobierna Alaska, y el propio presidente de los Estados Unidos, que causó una conmoción enorme entre la gente de piel negra de su país, ha caído muy bajo; y para mí, ya no sólo es un presidente como otro cualquiera, uno de miles que intentan ocultarnos lo que varios anónimos tienen la osadía de filtrarnos en WikiLeaks.

Al hombre este le concedieron el premio Nobel de la Paz en 2009, poco tiempo de empezar a gobernar el país más sucio del planeta, porque si la corrupción de EEUU pudiera oler, lo haría como un cadáver putrefacto. A lo mejor no es culpa de él, simplemente puede deberse a que dirigir un país como ese conlleva la responsabilidad de tapar con agujeros aquello que no interesa que lo sepa la prole, ya que es lo que toca.

Parece como si tu propia libertad, al ser político, desaparezca; y simplemente se trate de pensar como los demás políticos lo hacen.


El premio Nobel de la Paz flaqueó un poco cuando le dieron al dárselo a este hombre, sin embargo el último es merecedor de las manos donde está, en las de Liu Xiaobo, un activista Chino que lucha por la utópica reforma de un gobierno tan hipócrita y asqueroso como es el de China. La concesión provocó miles de reacciones, por su parte el gobierno “pseudocomunista” chino boicoteó a base de bien la celebración del premio, de una forma un poco discreta ya que se dedicaron a meter en la cárcel a los que vitoreaban al encarcelado activista. Otros gobiernos (que se llaman a sí mismos comunistas, no os equivoquéis, pues el gobierno Marxista NUNCA ha existido, es totalmente teórico) se mostraron en contra, incluidos están Cuba, quienes se muestran desconcertados ante la elección del premio de la Paz (y además con el premio de Literatura a Vargas Llosa). Yo también me siento bastante desconcertado ante el descarado posicionamiento de este gobierno, donde los únicos que tienen derecho a tener algo de su propiedad son los propios gobernadores, y aun así tener la valentía de desacreditar a unos hombres que intentan hacer algo por las gentes de su país, y de paso, por los Derechos Humanos.

Pero vamos al tema del que hoy quiero hablarles. WikiLeaks era una página donde quedaban los últimos rastros de los buenos periodistas, aquellos que no se encontraban bajo el yugo de los gobiernos y las multinacionales (pero sí bajo la capa del anonimato). Estos envían continuamente la información sobre la diplomacia y el hacer de los gobernantes que no se atreven a divulgar los medios regulares de información. Tras la divulgación por parte de la página de numerosos cables relacionados con la diplomacia estadounidense fue suficiente como para que este país se cebara completamente sobre la página, que mientras escribo, sigue luchando por mantenerse en la página web. Numerosas compañías han caído bajo la terrible presión que hace ese país tan poderoso que es pero irremediablemente deshonesto, cubierto de porquería y de mala fama. La información sólo es peligrosa para aquél que oculta algo, sin embargo, EEUU presiona, chantajea y lava cerebros deliberadamente para hacerles creer que Wikileaks es algo así como el demonio. Wikileaks es simplemente información.

Información que resulta ser la horna del zapato de los Estados Unidos. En sí toda esa información revela cables diplomáticos, que hacen referencia a actos de espionaje que los estadounidenses practican a otros países, la vista gorda que se hace ante la corrupción y las violaciones de Derechos Humanos ante otros países calificados como “amigos”, negociaciones confidenciales, y demás. Todos los documentos están filtrados y subidos por gente que pertenece a los gobiernos y que anónimamente los publican (al parecer aún hay esperanza). Lo que estoy queriendo decir es que Wikileaks es una realidad que ha podido existir gracias a la valentía de muchísima gente, así que EEUU no sabe a lo que se enfrenta, se enfrenta a la mismísima voluntad del ser humano de querer saber.

Aquí está la página en cuestión: http://213.251.145.96/index.html El enlace ha variado muchísimo, ya que a página original recibió muchos ataques cibernéticos y ahora mismo se encuentra en varios enlaces a los que se puede acceder. El que yo os pongo es uno de ellos.

Y usted perdone… Señor Obama, pero WikiLeaks es totalmente responsable de lo que hace, en efecto, Julian Assange, el fundador, ha sido detenido en Inglaterra, y está pagando por sus actos, que no son para nada injustos. Le ha hecho un favor al mundo mostrándole la verdadera cara que tienen los gobiernos, y por eso es un héroe. Así que, usted y todos los políticos, pueden irse a la mierda.



Julian Assange no fue detenido por delitos sexuales amigos míos… fue detenido por decir la verdad. En una sociedad mundial donde se supone que la democracia impera y la libertad de expresión es un derecho, está claro que la prioridad de los gobiernos no es el bienestar de aquellos que depositaron su confianza en ellos, sino el beneficio económico de las grandes empresas.

Assange debería ser puesto en libertad inmediatamente, y además de paso, ser nombrado personaje del año 2010 (los que piensen en Lady Gaga tendrán que cuestionarse qué ha hecho esta excéntrica cantante por el mundo, además de hacernos vomitar con su atípica indumentaria y balbucear en sus horrendos videoclips). También quisiera que metieran en la cárcel a todos los desgraciados líderes que se atrevieron a acusarle, sin embargo, probablemente acaben siendo tratados como políticos modelo de una democracia que vete tú a saber si llegó algún día a existir.





Desde mi humilde blog quiero desear al señor Julian y a toda WikiLeaks mucha suerte y mi sumo apoyo.

Aquí me despido, así que, hasta la próxima entrada!

domingo, 28 de noviembre de 2010

Vida Estudiantil: Microsemanas!!


No sé, ya que no estoy seguro de toda la gente que me lee, si habéis visto aquella entrada que escribí hace tiempo anunciándoos que empezaba tercero de medicina. Igual, ahora mismo me mofaría totalmente de la entrada, dado que esta se titulaba: “empezemos bien, ¿ok?” El caso es que la única forma con la que pude yo empezar tercero es tropezándome bien con los primeros exámenes, los cuales tocaron una mañana de sábado durante dos semanas, donde no hemos tenido tiempo de respirar, incluso, esta última semana donde hemos tenido que trabajarnos 22 temas que no son una broma, precisamente.

En mi caso, esta última semana ha sido una “semanada microbiológica”. He estado estudiando microbiología por la mañana, por la tarde prácticas de microbiología, y de noche otra tanda de estudio intensivo. Una posible desventaja que tengo contra esta asignatura es la enorme memoria que se necesita para retener todos los detalles que te preguntarán en los exámenes, una ventaja es que hay que utilizar bien los conocimientos que adquieres (¿por qué tengo que fallar en esto ahora?). Es una disciplina, preciosa en el fondo, que se ve eclipsada por su increíble dificultad, que obliga a gente de hipocampos selectivos a echarle un gran chorro de paciencia.

¿Qué tal si hablamos de cosas más agradables? Como por ejemplo las prácticas de microbiología…

Esta semana nos citaron un primer día al hospital más grande de las Palmas de Gran Canaria (y corríjanme si me equivoco), un lugar lleno de de pasillos enormes y laberínticas habitaciones, para ver lo que era un laboratorio de microbiología. El campo de batalla se concentra en un lugar donde se aíslan varias habitaciones que son usadas para diversas técnicas de diagnóstico microbiológico, todos con un mismo propósito final: el de encontrar un diagnóstico lo más exacto posible del agente biológico que causa la enfermedad, del “bichito” que esta fastidiando, vamos… El laboratorio lo tenían bien dividido y en cada parte se hacía una cosa concreta, por ejemplo, había un lugar donde se hacían nada más que la serología (un método de diagnóstico que se basa en detectar anticuerpos, generados por el microbio), y siempre se utilizaba para el diagnóstico de ciertos microbios, como por ejemplo los virus de las hepatitis, de los que es imposible aislarlo en líneas celulares.

El resto de los días lo hemos pasado recibiendo lecciones de medios de cultivo en el sótano del aulario, donde realizamos un cultivo en Cled, un tipo de medio que se utiliza para bacterias que provocan infección urinaria.  Es una gelatina que tiene un aspecto así como verdoso, y huele a rayos fritos (aunque peor huele la basura de residuos biológicos), sin embargo, muy útil para impregnar con un asa de cultivo, y luego esperar dos días aproximadamente para ver si te crece algo.

Cuando esperas dos días, el cultivo dejará de ser verde para cambiar a un color, en nuestro caso, nos dieron medios que se convirtieron en un bonito amarillo chillón, o en su lugar, azul verdoso (así salió el mío). Se supone que cuando el medio se vuelve amarillo, la bacteria metaboliza la lactosa (el nutriente principal que tiene el medio), y por tanto acidifica y cambia de color. Por ende, si suponemos que una de las bacterias más comunes en la zona perineal y en el tracto urinario bajo es E. coli y sabemos que este metaboliza la lactosa, el cultivo amarillo será en un 99% que será esa bacteria. ¿Pero qué son las azules? Por ahora ni dios (el que no existe…) lo sabe.

Justo el día en que sacamos los cultivos de la estufa hicimos otra técnica, también de muchísima utilidad en este curioso campo: el antibiograma. Se trata de coger una de las colonias que tenemos sembradas y ponerlo en otro medio: Kirby-Bauer (pues sí, es el mismo nombre que el de la bolita rosa tan simpática de nintendo). En este tenemos que impregnar, con una torunda (una especie de palito con un algodoncillo al final), tomar un poco de nuestra muestra e impregnar todo el medio gelatinoso, después, se colocan una especie de discos de papel con el antibiótico impregnado, que difundirá en el medio. Mañana recogeremos nuestros respectivos medios para saber cuáles son los antibióticos más útiles, sólo espero que todo haya salido bien, de nosotros depende la futura medicina (para bien por algunos, y para mal por otros desgraciados…).

Salut!! Y hasta la próxima entrada!!

lunes, 8 de noviembre de 2010

Vida Estudiantil: GBU 2: el divino regreso


Debo reconocerlo: odio visceralmente la religión. No puedo ser indiferente como muchos otros lo son, me es totalmente imposible. Tampoco soy muy específico contándoles esto, pero, de esta manera, quiero ahuyentar a todos aquellos que pueden verse “ofendidos” por mis opiniones. Lo que quiero decir es que soy bastante ambiguo diciendo que odio la religión, en realidad le tengo más manía a ciertas religiones (una de ellas se mueve por mi ámbito) que a otras, que por desconocimiento, no les tengo aversión. Pueden ser interesantes, tener una mitología que por lo menos, me atraiga (como en el caso del sintoísmo japonés); sin embargo, para mí, no dejan de ser puros mitos: hipótesis basadas en escrituras y libros de ambigua autoría, y a los que se les da, más veracidad, de la propia de un artículo científico del Nature que puede llegar a ser fácilmente falsable.

Puede que a lo mejor tenga, incluso, una especie de trauma por mi pasado. Como muchos saben, en el pasado era un católico, de esos que no descartaba la opción de convertirme en cura (ya me llevé una indirecta y una colleja por esto). Fui evolucionando, poco a poco, pase a descartar mi vocación por la secularidad y opté por seguir el camino de la ciencia. La ciencia me parecía curiosa, explicaba los fenómenos de la realidad con mucha exactitud, e intentaba explicarlo sin dios alguno, simplemente utilizando la matemática y el sentido común. A lo mejor por eso me considero de ciencias, porque soy alguien que nació con la curiosidad humana al cuadrado, “el ser humano empezó a desarrollarse cuando quiso saber qué eran las estrellas”.

Entonces fue cuando entré en una etapa difícil. Una etapa donde intenté por todos los medios, poner en común la ciencia y la religión, progresivamente dejé de creer en el papa y en la iglesia, dejé de ir a rezar en la parroquia y a acudir a las aburridas eucaristías (en el fondo siempre habían resultado bastante tediosas). Me sentí traicionado e indignado, y a medida que me iba metiendo en el mundo de las ciencias y la filosofía, más me alejaba de la religión. Evolucioné, como si fuera un niño inmaduro y caprichoso hasta convertirme en un hombre con un poco de sentido común (o eso quiero creer).

Espero que ahora entiendan mis queridos lectores de que siempre añado un pizco de subjetividad, humor tosco y negro a mis entradas sobre religión, pero lo cierto es que más que contaros mi terrible vida, lo que quiero es que la gente no se engañe a sí misma, y daros una visión razonada de porque no creo en dios.

Yo he encontrado a gente que me ha dicho: “No se puede negar la existencia de dios, ya que no lo podemos saber”. La frase esta tiene un 100% de escepticismo, no obstante, entre el sí y el no, yo inclinaría un poco la balanza hacia el no ya que si bien no podemos negar la existencia de dios, no podemos negar la existencia del unicornio rosa invisible (¡no podemos saberlo obviamente porque es invisible!), el monstruo espagueti volador y la tetera de Bertrand Russell, que está pululando por ahí entre Marte y la Tierra.

Pero bueno ¿Qué tal si le damos otro repasillo al proselitismo colegial, universitario, y laboral de la GBU?

Parece que han pasado ya bastantes meses desde la última entrada que les dediqué a ellos, donde tuve que encontrarme con algunos comentarios indeseables y con algún que otro insulto, lo cual supuso una desagradable sorpresa. Lo que me dio a entender que no habíais entendido mi mensaje. Esta vez, y gracias a mi queridísima cómplice de por vida, que se sacrificó para conseguirme el material a ser analizado, podré, con tranquilidad, desentrañar todas las ideas que estos neocatólicos quieren expandir exponencialmente (ya quisieran ellos…).

El material consiste en una libretita que puede parecer compleja, aunque en realidad, la complejidad solo está en los dibujitos abstractos y líneas onduladas que decoran cada página. El libro es simplemente, una biografía del chaval de dios, más unos comentarios que no consisten en otra cosa que puras interpretaciones hechas por ellos.

Descubre… LIFE

Lo primero que me pregunto es… ¿Por qué demonios se basan en el evangelio de Juan? Hay ya una cantidad considerable de evangelios (incluidos los apócrifos), pero eligen uno solo como si tuviera toda la verdad por el supuesto rabino, y atento a la respuesta: “Es uno de los amigos íntimos de Jesús”. ¿Qué pasa, que Jesús ya no se ajuntaba con los otros tres?

Otra cosa que me parece curiosa y por la cual deduzco que son una clase de neocatólicos y deístas es que no se ve ninguna foto de Jesús, ni de María a Secas, María Magdalena y sus rayos. Ni siquiera en la horrenda página web que tienen, a lo mejor se me escapa algo, pero la página de mi antiguo colegio, por ejemplo, te dejaba bastante claro lo que eran. Tampoco se ven esos típicos retratos de santos mirando en éxtasis al cielo, con biblia en mano y parálisis proximal del nervio mediano.

Procedemos analizando las ideas principales que sacan del evangelio este…

“Jesús es la fuente de toda la luz moral y espiritual para la humanidad”. ¿En serio? Es decir… en vez de guiarnos por nosotros mismos ¿tenemos que apegarnos a Jesús para construir nuestros valores morales? ¿Qué pasa? ¿Qué todos los ateos, escépticos y los que pertenecen a otras religiones son malos? Si las demás religiones ignoran el chorro de luz moral y espiritual que Jesús eyacula sobre la humanidad ¿entonces significa que no tienen razón y por ende son pecadores?

En este sentido, la GBU propone “renacer de nuevo”, que puestos a ignorar eso de meterse de nuevo en el feto de una madre, sería optar por una vida religiosa, plena y satisfactoria (no sexualmente). En esta se producirá una especie de relación bidireccional entre dios y el borrego, una relación de amor, comunicación y obediencia. A saber qué quiere decir con “obediencia” pero no me gusta cómo suena…

Se mete entonces con las barreras étnicas, culturales o de género. El Jesús de la biblia no se contentaba con transmitirles su mensaje de amor y paz a los judíos, sino también a los extranjeros. Y mejor así porque si no hubieran sido mejor conocidos como “secta” oficialmente.

Usualmente se dice que los católicos son caníbales: se beben la sangre de cristo y se comen su carne. Pero tranquilos, la GBU lo ha tenido en cuenta, y soluciona el malentendido: Jesús no está hablando de comida física, está hablando de sacrificarse por toda la humanidad y de morir en la cruz con vete tú a saber qué intención. Eso sí, si necesitamos la muerte del rabino para vivir ya puedo considerar a los católicos como un poquito sádicos…

Se hacen tres preguntas: si Jesús es diabólico, si es un mentiroso y si es quien dice ser. Diabólico, la verdad que no lo sé, ya que tampoco creo en el demonio, aunque como mito, la demonología es un tema bastante interesante. En cuanto a lo de ser mentiroso, todos sabemos que si ahora saliera un supuesto “profeta” sería considerado un loco, un mentiroso compulsivo y candidato a formar parte de las filas de enfermos mentales que residen en los hospitales psiquiátricos. La respuesta que dan a la última pregunta no la entiendo, se supone que debe demostrarlo de alguna manera que no sea “La Palabra”, porque la palabra de dios también se la lleva el viento. La “Subnorconclusión”: No hay forma posible de demostrar que a Jesús lo ha parido un ente sobrenatural.

Entramos en un terreno bastante polémico: la muerte. Estos majaderos lo tratan desde el punto de vista bíblico: la historieta de Lázaro. Y culminan con una mágica frase: “al final, Jesús resucitará todos los muertos”. Todo esto sólo confirma esa teoría que tengo bastante internalizada desde que empecé a ejercer mi ateísmo-escepticismo: “la muerte creó la religión”. O debería decir: el miedo a la muerte. Dejando aparte ya los mitos que explicaban los fenómenos naturales, una misión de la religión siempre ha sido dar una esperanza a sus adeptos de que con la muerte no se acaba la cosa, sea con la resurrección de los muertos (espero que no sean los cuerpos los que resuciten, si no queremos tener una experiencia muy “biohazard”) o con la reencarnación, en caso de religiones más orientales como el budismo o el hinduismo.

Y hablando de muerte… yo no tenía muy bien entendido que las creencias cristianas se basaran tanto en muerte. En tal caso en la propia muerte de su profeta, o quizá debería decir martirio. Aunque con eso, peco un poco de ignorancia, porque como ya se sabe, el catolicismo es una de las doctrinas que más alaba a aquellos desgraciados que tuvieron la mala elección en sus vidas de morir por sus dogmas. (ya hablaré de ellos en otro momento) El caso es que de todos ellos, Jesús podría ser el “gran” de todos ellos. Utilizando la muerte, la suya propia, para “darnos” vida. Una idea que en sí, ya parece bastante paradójica… No obstante, nuestra querida GBU, imponiéndonos su propia interpretación de las cosas, nos aclara cuatro puntos:
  1. -          Jesús es más poderoso que Pilato.
  2. -          La muerte de Jesús forma parte del plan de dios.
  3. -          La muerte de Jesús es completamente voluntaria.
  4. -          La muerte de Jesús es una muestra de amor y la grandeza de dios.

En serio, ¿Por qué no se ponen a comentar estas atípicas frases en vez de mi propia filosofía? Probablemente más de uno se haya quedado bastante traumatizado por la muerte de Jesús, ya que decepcionado, no ha podido ver como el rabino no ha utilizado ninguno de sus superpoderes para hacer frente al sumo sacerdote. El individuo no tiene porque llorar… lo único que ocurre es que a Jesús le encanta jugar con sus enemigos y hace “respawn” después de 3 días. Puede que las 3 últimas frases sean, desde un punto de vista espiritista y de un creyente, “comprensibles”; pero, ¿Qué cojones (con perdón) quieren decir con la primera? Está claro que en el mito bíblico, Pilato es un político, mientras que Jesús es un simple ciudadano condenado por hereje; pero claro… a la hora de subir al cielo… ¿quién será el que reciba los latigazos en el culo? ¿Lo adivináis…?


Lo demás… puede considerarse absolutamente innecesario; es como leer la biblia, y yo de la biblia ya tuve suficiente en el pasado. Un glosario final con algunas palabrejas relacionadas con el cristianismo… unos comentarios evangelizadores con capaz de abrirte en canal… lo que sí es digno de mención es la guinda final: “Háblale de tu vida, de tus preguntas. Dile que sientes haber vivido sin contar con él. Dale las gracias por haberte amado tanto y por enviar a Jesús a morir en la cruz y darte así la oportunidad de acercarte a él, perdonado”. En otra página se menciona “Dios empieza un proceso para limpiarnos de nuestra vida anterior, y el Espíritu da vida a nuestro espíritu”.

Toma ya, y luego dicen que el cristianismo no lava el cerebro… pecadores…

Supercomentarios finales:

Pues esto es todo. La verdad es que puede que con ellos esté de acuerdo en algunas ideas, pero de todos modos no creo que eso de basarse en la biblia no sea muy acertado. Tampoco estoy de acuerdo con el proselitismo en la universidad, tienen libertad de hacerlo, eso sí, y la verdad es que estamos contentos de recibirlos, porque si no, nos rebajaríamos a una intolerancia innecesaria. De todos modos, como un amigo me comentaba en mis anteriores entradas, la gente tiene derecho incluso a dejarse dominar por las demás y por supuesto a creer en tonterías, cualesquiera que sea; y esa libertad, os aseguro que no se la voy a quitar a nadie.

Después de todo, el proselitismo en la universidad es un poco absurdo… se supone que la gente ya tiene las ideas bastante claras con respecto a esos temas, por lo que no llegarán a mucho. Los que no creen y los indiferentes, no mostrarán el menor deseo de participar. Una minoría de cristianos y creyentes estará de acuerdo en unirse a la dinámica. Pero no van a conseguir lo que pretenden…

Pero eso sí, si hablamos ahora de las más altas esferas, ellos sí que están consiguiendo lo que pretenden… al menos en España:


“Poderoso caballero es Don Dinero” relataba Quevedo en unos de sus grandiosos poemas…

¡Hasta la próxima entrada!

miércoles, 6 de octubre de 2010

Vida Estudiantil: Un asadero convalidable por 2 días de agujetas...

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Cuando llevé las tortillas en dirección a la Garita, y caminaba con la palangana hacia la entrada a la abandonada playa lo dije muy claramente: “Esta noche será muy larga” Por supuesto, le di un poco de énfasis al “muy”. Y aún así, se quedó bastante corto.

Bueno, aquel día (un inolvidable 1 de octubre) estábamos todos más que preparados para organizar nuestro asadero, y empezábamos ya a descargar nuestras cosas justo en la entrada de la playa de palos. La playa es de arena negra, piedras y mierda por todos lados. Podría considerarse la playa más sucia que hay en la isla, pero si no estoy seguro, es porque no he estado en todas las playas de Gran Canaria. Tienes que bajar por un risco en medio de un pequeño acantilado que baja hacia la costa, al parecer es el único acceso, aparte de unas escaleras hediondas y “grafiteadas” que llevan a una especie de chalet con piscina, que ahora mismo estoy dudando si se encontraba llena o no. Lo segundo es lo más probable.

La marea movía la suciedad de la playa, de modo que se produce una especie de línea ondulada por toda la costa formada por porquería sedimentada. Justo al bajar el risco, te encuentras con una docena de bolsas de basura al lado de 4 pequeños contenedores de basura que no resultan suficientes. Seguramente, si no estuviera tan sucia sería un sitio, aunque muy lejos, agradable para estar.

Llevamos todas las cosas para abajo, con bastante dificultad la verdad. No recordaba algún punto en mi vida en el que hubiera levantado tanto peso, al menos cuando portaba aquellas cajas de 6 botellas de colonia. ( que es como llamo yo al alcohol de mala calidad). Llevamos burras, tablas, cerveza y bolsas llenas de comida. Nuestro menú consistía básicamente en tortilla, pan, pechuga, lomo y queque. La gente lo aprovechó bastante, esto lo contaré un poco más tarde…

Pusimos las mesas, y colocamos toda la comida detrás, ayudándonos con unas cintas para que no pasara nadie. El padre de uno de mis compañeros fue de gran ayuda para poner un cable de luces de colores por encima, y en resumen, poner en funcionamiento la iluminación de la fiesta. Durante la colocación esta cayó, se rompieron dos o tres bombillas, y provocó en una de mis compañeras un grito estridente que empezó a animarnos a todos. Esto prometía…

La energía la obteníamos de una máquina que funcionaba con gasolina, y la conectamos con las luces y los focos, por supuesto, la “apagamos” más de una vez para darles un buen espectáculo a nuestros clientes.
Las preparaciones iban marchando, y luchábamos contra el tiempo. Íbamos en contrarreloj y nos faltaba muy poco tiempo, había que ser ágil, trabajar en equipo. Faltaba menos de una hora para que la playa empezara a llenarse de gente y solo fueron unos minutos en los que estuve ayudando a servir tortilla a la gente, cuando me di cuenta de la enorme marabunta de hambrientos ya se había acumulado delante de las mesas.
Estuvimos sirviendo un buen rato, más de aquel que teníamos programado. Se supone que todos nos habíamos organizado para trabajar durante una media hora, en grupos, durante todas las horas que duraba el asadero. Sin embargo cuando te dabas cuenta de que nadie iba a sustituirte, continuabas currando todo el tiempo que fuese necesario. No sé cómo no pude predecir esto…

De todos modos, la falta de organización provocó lo de siempre: otros trabajaron durante toda la noche, mientras que algunos se escaquearon. Yo pude por lo menos tener algo de descanso, antes de irme a la puerta y luego empezar a limpiar. Encontré por allí que nuestros clientes, después de todo, se lo estaban pasando bien.

Las luces fallaron bastantes veces. La máquina, cuando ya se le iba acabando el combustible, empezó a sufrir una grave descompostura. Antes de una oscuridad total, hubo un periodo de encendido y apagado que la muchedumbre disfrutó con vítores, y desde luego, estallaban de alegría cuando se arreglaba el problema. Estuvimos un tiempo sin luces, ya que tuvimos que ir a buscar gasolina. Fue bastante divertido como la gente seguía sirviendo a pesar de no ver nada, ayudándose de pequeñas linternas, e incluso usando la luz que desprendían los móviles. También era necesario hacerlo con nuestros 3 fogones, donde freíamos la carne.

Caminando risco arriba, hacia la salida, estaba bastante oscuro. Subí acompañado, hasta que un amigo me abrazase súbitamente. Era un antiguo compañero de medicina, que dejó la carrera para dedicarse a la historia, y desde entonces no paró de conocer a gente tan hiperactiva como él en esa carrera. Y es que, a los estudiantes de historia (o a la mayoría de ellos) no hay nada que les guste más que resistir varias fiestas y asaderos en tiempo record.

El historiador me los señaló, emocionado. Todos bajaban ilusionados y expectantes en conocer mucha gente. En sus caras se les veía una mueca de felicidad que a lo mejor la ganaron bebiendo en otra fiesta anterior a la nuestra. Le acompañaba también su novia, una chica pequeña y bastante mona, pero con mucha fuerza y mucho genio, iba provocando (para no variar la costumbre), le tengo bastante cariño a pesar de ser tan impredecible e impulsiva…

Uno de ellos, no me reconoció. Era un chico que conocí en mi Pub favorito (“Green Fairy”), tenía una chaqueta blanca (de coyo) y en su mano izquierda portaba una botella de Duff, la cerveza que aparece en la famosa serie de “Los Simpsons”. Estudiante de historia, ex-“coyo”, y un amante de los “frikis”. Me saludó y no le importó conocerme otra vez (según me dijo medio bebido).

Otros de los colegas del historiador se acercó mientras estábamos todos tumbados sobre la arena (no sé como rayos no cogimos una infección), tenía una camiseta azul y estaba rapado, al principio daba miedo pero luego parecía ser buen chico y disfrutaba bastante bebiendo. Según (creo yo) entender, en aquel momento me pareció que había nombrado ingeniería como la carrera que cursaba, pero luego saludaba al historiador, a su novia y a mí con un gesto que parecía tener su origen en las “neuras” de los estudiantes de historia: cerraba la mano con fuerza y la golpeaba suavemente con su compañero, mientras gritaba a todo pulmón: “La mano de Dios” (o algo parecido…).

Más tarde tocó estar en la puerta. No era un trabajo agradable, para nada. Incluso nos llegamos a preguntar sobre la razón que teníamos de estar prohibiéndole el paso a la gente sin brida a una playa pública. Una de las chicas se puso histérica y nerviosa al hablar con una compañera, debía de ser un pecado mortal para ella que le prohibiésemos entrar en la playa… Hasta ahí todo perfecto, lo que no llegaba a comprender la pájara es que sin brida no podía pedir comida y bebida en nuestros puestos, y eso era lo que intentábamos evitar, cosa que a mucha gente no le importaba, y hasta sin pagar recibía un trozo de tortilla.

Pasaron las horas, y tres policías bajaron por el risco. Los vimos caminar hacia el puesto, y probablemente su objetivo principal consistía en acabar con el horrible ruido que adornaba nuestro asadero. Dos o tres compañeros tuvieron la “genial” idea de llevar un DJ al asadero, para que este ponga la música que le diera en gana. Nosotros preguntamos si iba a ser variada, pero eso sí, debemos tener en cuenta lo que es “variado” para esta gente… y la verdad, prefería oír el mugido de miles de vacas pastando que soportar lo que salía por esos altavoces.

La policía nos dio el toque de queda para empezar a recoger, el asadero se acercaba a su fin, y todos empezábamos a estar ya bastante quemados… y no, no todos habíamos estado friendo lomo. Decidí empezar a ayudar con la recogida de basura (que supuestamente ya había empezado, pero la gente seguía allí erre que erre), y empezamos a doblarnos la columna recogiendo vasos de plástico aplastados, platos rotos, algún que otro papel, y latas de cerveza. La verdad es que me resultó un poco absurdo recoger la basura, la playa ya estaba hecha una asquerosidad, y si bien la habíamos asqueado un poco más, no se notaría la diferencia. Pero el deber es el deber.

Mientras limpiaba, mira tú qué casualidad, me encontré con dos antiguos compañeros de escuela, en concreto, de 5º de primaria. Qué tiempos aquellos… eso sí, no supe decir si ambos estaban borrachos o hasta arriba de estupefacientes ilegales. Yo creo que ambas… El caso es que me contaron cómo les iba. Yo recordé haberlos visto algún día (a lo mejor hasta en el asadero de Palos pasado), y en el momento en el que me ofrecieron un poco de “coca” tuve un “dejavú” del tamaño de una cardiomegalia severa. A lo mejor hasta me ofrecieron en otra ocasión de esa mierda… En realidad, me dieron un poco de pena… ¿es que no tienen algo mejor que darme después de tanto tiempo?

Otro de los “compañeritos” de la infancia me lo encontré justo cuando bajaba por última vez a la playa. Era pelirrojo, pecoso, y bastante feo. Creo que pude reconocerlo por lo último.

Lo logramos recoger todo cerca de las 5 de la mañana. Habíamos estado trabajando desde las 3, por lo menos, en llevar bolsas de basura para arriba. Cuando ya estábamos todos soñolientos (o al menos, yo, que lo estaba, y mucho) nos dimos cuenta de que nos habían robado uno de los altavoces. El delito se había perpetrado sin que ninguno de nosotros lo haya visto (la verdad es que resultó un tanto penoso) y de una forma que desconocemos, aunque alguno que otro se atrevió a conjeturar. Lo más probable es que lo habrían escondido en la playa hasta que acabáramos, para así subirlo con total seguridad por el risco.

Total, en aquellos momentos ya estábamos acostumbrados a que nos robasen, en efecto ya lo habían hecho cuando empezamos a recoger todas las cosas. Mención especial se merecen dos tipejos… uno, estaba luchando contra dos de mis compañeras, una de ellas estaba bastante enfadada ya que no se hacía la idea de que nos estaban birlando bebidas delante de nuestras narices, intentamos que se calmase. El sujeto en cuestión parecía decidido de ser totalmente inocente, pero lo cogimos dentro de nuestra área, encerrada por las mesas y la cinta rojiblanca que pusimos. Sin dudarlo se plantó delante de las dos, rígido como un poste de madera (con el que comparte el mismo CI) esperando a que mis compañeras le bajaran los pantalones o algo. El caso es que conseguimos echarlo.

El otro lo eché yo. Parecía una condenada marioneta. Lo cogí hurgando entre las cajas donde guardábamos los “chupachups” de esos con forma de corazón que vendíamos junto a condones, a un euro. Se fue sin dirigirme una palabra, y sin decirme “¡huy, me has pillado!”, a lo mejor hasta estaba hipnotizado por los de cuarto para jodernos más el asadero. Sospecho que uno de los culpables puede ser quien le restó puntos al asadero por el famoso “numerito” del fallo de la instalación luminosa.

Y así acabó el asadero. No faltó alguna que otra guinda, como aquel problema de espacio en los coches para llevarse todo lo que había sobrado. Una de nuestras más acaudaladas compañeras rompió a llorar explotando de estrés por el problema de las plazas. Total, ya todo nos importaba un comino, lo que queríamos era dormir. No importaba quien había trabajado o no, todos lo sabíamos (¿porqué siempre son los mismos…?), incluso el reparto del dinero que supuestamente habíamos ganado ya nos daba un poco igual, lo decidimos dejar para otro día.

Por último, y haciendo un poco de referencia al título, cargar tantas cajas y bolsas de basura me produjo unas secuelas de dolor muscular en el brazo para todo el fin de semana. Aunque, la verdad es que es muy curioso como de un día para otro el dolor acaba desapareciendo del todo...

Esta sección de Vida Estudiantil está dedicada a una de las que aportaron sus mayores esfuerzos en la organización del asadero, que cada día por la mañana me deleita con su melodía mecanográfica en su diminuto portátil blanco. Se lo merece…

¡Hasta la próxima entrada!

lunes, 27 de septiembre de 2010

El autor del blog es Cumpleañero


Menudo día de mierda para cumplir. Pero da igual, ya lo celebraré este fin de semana…

Este año me tocó llegar a la veintena, finalmente, y la verdad es que no me quejo, ya me empecé a sentir diferente mucho antes, y mi madre (que siempre tienen un sexto sentido para todo), se dio cuenta de que  sumé 3 cm. a la diferencia de estatura con respecto de ella. Igualmente, estoy más gordo, moreno, ansioso, sin ganas de estudiar, sin ganas de acercarme a la administración para convalidar créditos de libre (soy alérgico a la burocracia), sin ganas de sacar fotos para el carnet de conducir… y un largo etc. Lo único que me apetece ahora es pasar un día tranquilo con cierta “cómplice” de la que dispongo, y celebrarlo por todo lo alto en el asadero de Palos (que por ahora tengo bastantes expectativas negativas sobre él).

Por supuesto, no pienso caer tan bajo como para promocionar el asadero por aquí, para ello sirven las redes sociales…

viernes, 10 de septiembre de 2010

Fundamentalista VS Fundamentalista


La religión lo ha vuelto a hacer…  Imagináos el típico padre musulmán, de sueldo medio (o para lo que se considere “medio” en un país del oriente medio), que cuida de una familia, y que para cuando tiene tiempo libre para jugar con su hijita, va y se larga a una estúpida y agresiva manifestación de horrendos fanáticos quemando banderas de los Estados Unidos, tirando piedras a las bases de la OTAN para que estas disparen a la muchedumbre, y el hombre este acabe comiendo tierra para el resto de sus días; porque la bala, concretamente, atravesó su cabeza y no la de otro.

Los musulmanes, en general, no son como los cristianos (relativamente hablando); y son más fáciles de provocar. Los adeptos al llamado “islam” son más crédulos, luego constantes con las prácticas religiosas que los identifican como tal. Las reglas y obligaciones de esta creencia son, si cabe, más exigentes que las católicas. Pongamos, como ejemplo, los 5 rezos al día, y el hecho de tener que hacerlo siempre en dirección a la Meca. Tienen, además, ciertos mandamientos, menos de aquellos que nos pudo dar nuestra Estúpida Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, son bastante rigurosos, y si bien hay algunos que se entienden en el sentido común y la salud de la persona, hay otros bastante extraños, como el de darse un pateo al menos una vez en la vida para darle una vuelta a la “Kaaba”, una especie de estructura cuboidea gigante situada en La Meca. De seguro que dada las circunstancias económicas de muchos adeptos, les resultaría incapaz de realizar este viaje.

Personalmente, le tengo bastante recelo a esta religión, aunque de por sí esta no sea directamente perjudicial. No hay muchas cosas buenas que hayan salido de ella, por lo menos de ahí han salido quizá los más peligrosos fundamentalistas que pueda conocer la historia humana, y por supuesto de ahí se ha surgido el más justificado y poderoso machismo.

Al otro lado del ring se encuentra Terry Jones, un “mostachudo” clérigo evangelista con cara de mala ostia, residente en Estados Unidos, que maneja a su rebaño de ovejas por allá por Gainesville (Florida). Resentido por lo ocurrido en Nueva York hace 9 años, y por el hecho de la posible construcción de un centro islámico en la “Zona Cero” (lugar donde se asentaba el World Trade Center), decide quemar algunos “Coranes”. El Corán es el libro sagrado para los musulmanes (para mí no supone más que un libro de poemas árabes), y casi como la biblia, coincide con esta en ambigüedad de autoría y de interpretación.

En fin, que el majadero ha puesto en vilo a toda la comunidad islámica, a numerosos imanes y políticos, contando con el propio presidente de los Estados Unidos. Inclusive lo llamó el secretario de defensa de los EE.UU. Todos insistieron en que cambiara de opinión, y mientras algunos políticos gastaban saliva inútilmente otros optaron por utilizar la lógica: la quema  pública probablemente llevaría a consecuencias desastrosas, y beneficiaría a muchos grupos terroristas a obtener más candidatos con el cerebro lavado y totalmente ciegos ante la verdad del asunto.

La terrible verdad (para ellos), es que toda la gente en Estados Unidos no tiene la culpa de que un grupo de estúpidos evangelistas fanáticos se dedique a hacer hogueras, en sus ratos libres, usando el papel del Corán. Tampoco la tiene el pobre turista estadounidense, a quien le alertaron de no acercarse a este tipo de protestas en los países del oriente medio (y que de seguro saldrá mal parado si se acerca a una de estas).

Por supuesto, no estoy de acuerdo con ninguno de los bandos: ¿Qué necesidad hay de quemar el Corán? Y por, el otro lado, ¿Qué necesidad hay de ponerse así ante la quema de un libro sagrado?

Por respeto me dirán algunos, pero respeto es lo que más necesita un creyente que no tiene ni idea de cómo defender a su único amigo imaginario. Además, los musulmanes sucumbieron a la provocación y ellos mismos profanaron la bandera del país donde reside el vejestorio evangelista que de seguro, sabía que reaccionarían así. Total, que al final Terry se echó para atrás, pero el mal ya está hecho, porque ya han muerto personas en estas protestas.

¿La moraleja de todo esto? No provoques a los musulmanes, porque entre ellos se esconden fundamentalistas. Y no pararán hasta inculcarte, a la fuerza, de que la mujer vale menos que el hombre, y de que en el cielo te esperan 70 prostitutas dispuestas a entregarse a ti.

¿Qué pensáis ustedes sobre esta polémica, que ha ensombrecido el aniversario del 11-S? 
Absténganse Trolls.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Vida Estudiantil: Empecemos bien... ¿Ok?


El día se acerca poco a poco, el próximo día 13 de septiembre empiezo medicina después de dos años, dos años esperando que las asignaturas clínicas por primera vez se adelanten a las biológicas, y logren el puesto de importancia que se merecen. Dos largos años sufriendo, esperando porque algún día pisemos el hospital, y para cuando, no me siento realmente preparado (por eso digo que este es mi primer año de medicina, porque empezamos a estudiar enfermedades).

Tercero de medicina ya se nos hace una realidad, para cuando antes formó parte del futuro. Pronto será un presente y cuando ya nos queramos dar cuenta, formará parte del pasado. De todos modos, pienso disfrutar de este año como cualquier otro, y prometo llenar mi querida bitácora de las anécdotas, enfermedades curiosas y casos clínicos que pueda ofreceros por aquí; no sin dejar apartadas mis pequeños, pero especiales gustos y “hobbies”.

La verdad, es que los créditos optativos y los de libre configuración están haciendo todo lo posible para subirme el pH y la temperatura de la sangre: en este año que se avecina, solo he ganado 6 créditos de libre y 22 optativos (me falta UNO, para los necesarios para este ciclo). Las asignaturas optativas y de libre, este año, suponen para mí una vaga forma de completar estos requisitos, por obligación (de otra manera no te darían el título). Son asignaturas que la muchedumbre no disfruta, y que yo; intento darles un uso práctico futuro. No pienso cometer el mismo error de haberme metido en “TIB” como el año pasado (aunque ahora agradezco esos 3 créditos de libre).

El curso tiene bastantes asignaturas, tantas, que preferirías no coger ninguna otra más que las obligatorias y troncales. Sin embargo, tanto por las restricciones de la propia beca como de mis actuales condiciones en créditos, no ha podido ser así. De todos modos estoy contento de cómo me he organizado las asignaturas este año. Espero que todo vaya bien y que no tenga problemas por coincidencia de horarios, todo a su tiempo.

El horario está bien, pero como siempre; Medicina es la última carrera que tiene en cuenta las necesidades fisiológicas claves del organismo, y sustituye la hora de comer por una preciosa clase de dos horas sobre Epidemiología y Demografía Sanitaria. Es más, esta se encuentra adelantada de 11 a 12 de la mañana. Supongo que tendré que espabilar este año, y prepararme yo mismo la comida, con la colaboración de que mi madre me pueda comprar los ingredientes para ello. Intentar adaptarme al horario y comer algo de 11 a 12 para luego almorzar al finalizar la clase de patología que acaba a las 3 de la tarde. Qué vida más dura la del estudiante…

Las prácticas serán por la mañana, y se dejarán esperar hasta finales de octubre. Lo que parece es que serán organizadas por grupos, y mientras otros van a tener la suerte de tener nada más empezar, prácticas de patología general, otros rememoraremos los cursos pasados yendo a la sala de microscopía en las prácticas de Anatomía Patológica.

De lo que verdaderamente me arrepiento es de no haber podido terminar con el examen teórico de la autoescuela, así que quién sabe… a lo mejor tengo que faltar a algunas clases o a dos por las prácticas. O a lo mejor lo pospongo para navidades… aún no sé que hacer.

Pero después de todo… ¿Qué nuevos y duros retos nos esperan? ¿Cuántas caras nuevas? ¿Qué anécdotas nos esperan? Ni siquiera dios lo sabe, porque no existe…

viernes, 3 de septiembre de 2010

Ni dioses ni reyes, solo... Andrew Ryan


Hola, soy Andrew Ryan, y tengo una pregunta que hacerte…  ¿Acaso tiene el hombre derecho al sudor de su propia frente? No… dice el hombre de Washington, pertenece a los pobres. ¡¡No!! Dice el hombre del Vaticano, pertenece a Dios. ¡¡¡No!!! Dice el hombre de Moscú, pertenece a todos…
Yo rechacé esas respuestas, en vez de eso, elegí algo distinto… ¡¡elegí lo imposible!! ¡¡Elegí… Rapture!!
Una ciudad donde el artista no tenía que temer al censor, donde el científico no estaba limitado por la nimia moral, ¡¡donde los grandes no estaban constreñidos con los pequeños!! Y con el sudor de tu frente, Rapture también puede ser tu ciudad…

Me llamo Andrew Ryan, y soy el creador de Rapture. Hoy, en 1959, ya han pasado meses desde que empezó a desolar la ciudad una guerra civil que empezó con un provocado ataque al restaurante Kashmir, muriendo montón de gente que ha sabido ganarse un puesto en mi urbe.

Ni siquiera en mi propia ciudad, a varias millas de cualquier costa, y a metros y metros de profundidad. Los parásitos nunca han dejado de molestarme. Siempre al acecho, escondidos en cualquier esquina, armados con plásmidos y armas caseras; buscando siempre el mejor momento para asesinarme. Y ahora lo han hecho… han vuelto loco a todo habitante de Rapture, han hecho que se rebelen contra mí y contra mis ideas. Ahora todo el mundo en Rapture lucha por sobrevivir: luchan entre sí por defenderme o anquilarme, se inyectan esa mierda una y otra vez para convertirse en superhombres y tener poderes, a cambio de su estabilidad mental y la integridad de su cuerpo.

Una vez poblada por la gente más guapa e inteligente de la tierra, ahora mi ciudad se ha convertido en poco más que un manicomio lleno de mutantes que sólo son una sombra de lo que fueron: artistas, célebres científicos, grandes ingenieros y médicos.

Me obligaron a convertirme en un déspota, y a controlar muchos de ellos para defender el último reducto de mis ideas. He mandado a ejecutar un toque de queda, a encerrar a miles en psiquiátrico a los que no aceptaban mis designios, “Olimpus Heights” está lleno de sus cadáveres crucificados, y su sangre mancha los cristales, con los que anteriormente se podía vislumbrar lo maravillosa que era esta ciudad submarina. Pero son ellos los que me traicionaron, ¡malditos parásitos!

Yo les dí todo lo que había deseado el hombre, yo les ofrecí una filosofía con la que se podía vivir en la tierra. Yo no quería que fuesen ejecutados, yo tampoco deseaba matar gente, cuando decidí el sitio donde construir una utopía perfecta para los hombres.

Yo solo deseaba libertad. Libertad para que el hombre pudiera hacerse a sí mismo sin tener los prejuicios de los gobiernos y de la religión limitándolo y encarcelándolo, pidiéndole su parte como si de verdad tuviese derecho a una parte del esfuerzo de un ser humano.

¿Qué derecho tiene el pueblo a obligar a los empresarios a pagarle un seguro, y por las mismas, qué derecho tiene el empresario de explotar a sus trabajadores? ¿Qué sentido tienen los derechos positivos, más que un derecho a esclavizar a los demás?

Yo abogué por la libertad individual, por el derecho que tiene el hombre de no ser esclavizado por los que están por debajo. ¿Por qué debería, siquiera, ser considerado por la gente que no conoce y que está debajo de él? Al fin y al cabo, ¿de qué sirve el sacrificio personal sin buscar el interés propio? ¿Es tan malo buscar el interés propio en un mundo donde todo son falsas esperanzas, donde el ser humano se convertirá en el polvo de estrellas que fue de donde nació? La vida es muy corta, pero le da tiempo al hombre a intentar ser grande, después de todo ¿para qué perder el tiempo adorando a un dios, amando tu patria, cuando puedes celebrar tu propia grandeza?

El gobierno y la religión son parásitos que siempre han intentado instruir a las personas en el infame arte de la humildad, cuando este siempre ha tenido el derecho de sentirse orgulloso de sí mismo, ha intentado alejarnos del extremismo, y ponernos en guerra contra nosotros mismos y con la realidad que lo rodea. Siempre nos ha querido limitar, controlar, regulando a la mayoría de las personas que de otra manera sobresaldrían por encima de ellos.

Os dí lo que queríais, el capitalismo puro, “laisse-faire”, donde las personas se tratan unas a otras no como amos o esclavos, pero sí como comerciantes. Un sitio donde no hubiera ningún tipo de poder que interviniera en el mercado, y la ley de la oferta y la demanda predominase en todos los ámbitos de la vida.
¿Si esta es una filosofía correcta, porqué todo ha tenido que acabar así? ¿Quién tiene la culpa? ¿Yo? por ofreceros una utopía donde el egoísmo es una virtud, sólo hecha para entidades perfectas, ¿o ustedes? Que abrazaron una sociedad basada en la recombinación genética, donde ser feo e imperfecto y débil es inmoral.

Rapture empezó a agonizar en 1959 para convertirse en una cruel distopía. Estuve labrando 14 años y todo acabó en esto. Nunca ha existido un lugar para mí fuera de esta ciudad y estoy decepcionado; de hecho, no hay lugar para mí en esta realidad, por lo que después de todo, ¿Qué tiene de malo dejarse matar por su propio hijo, controlado por tu peor adversario? Es lo que me merezco.

Ya que está tardando, jugaré un poco al golf mientras le espero…

Ultimo testimonio de Andrew Ryan, antes de morir.

¿Me estáis preguntando que es esto? Pues un pequeño tributo a bioshock, porque se lo merece. Es la primera vez que un juego (y encima shooter) no solo logra conseguir un argumento tan profundo que te acaba atrapando, una ambientación sorprendente, un giro argumental épico y una jugabilidad asombrosa. Es una llamada de atención hacia los extremismos, y hacia la imperfección del ser humano a través de la gran tragedia que supone la historia de Rapture.

Las ideas que aquí se exponen no son mías, pertenecen a esa corriente de pensamiento llamada Objetivismo. ¿Os imagináis vivir en un mundo donde absolutamente todo se dirija por las leyes de la oferta y la demanda? Donde cada uno tiene derecho a pisar a los que están por debajo de él, donde no tiene ningún sentido sacrificarse por los demás, a no ser que sea a cambio de algo. 

Entonces, amigos, estáis preparados para vivir en Rapture...

jueves, 2 de septiembre de 2010

Freaks Travellers: Cierre y Despedida (III)



Finalmente, ya rozamos el final de nuestras crónicas. Ya pasaron dos semanas y la tercera ya está por acabar. Ha pasado ya mucho tiempo  desde la primera vez que conocí a la anfitriona de Ashford, a su hijo, sus hermanas y los dos colombianos que llegaron el domingo de la anterior semana. No obstante, tenía la sensación de que llevaba allí solo unos días.

Gemma, la que había sido mi profesora durante las dos primeras semanas –y de quien no me pude despedir al final– había cambiado por un profesor más soso y aburrido, Mark. De todos modos me arrepentí de haber pensado lo aburrido que era, después de explicarle el argumento del Resident Evil a una de nuestras desinformadas compañeras, ganó bastantes puntos.

En esta semana hicimos pocas cosas, si lo comparamos con nuestra actividad en las dos primeras semanas. Tuvimos la oportunidad de ir a ver el segundo y último musical en nuestra alegre y vivaracha estancia en Eastbourne. De hecho, el teatro se encontraba en la ciudad, no muy lejos de mi casa, y bastante de “Old Town”, donde vivía la Prusiana –siempre se daba el mismo caso–. Total, que tuvimos una buena ración de “Gotta Sing Gotta Dance” en los que disfrutamos de cómo unos pocos actores se esforzaban en darnos un popurrí, resumiendo lo que fueron los musicales hasta nuestros días en solo dos actos de una hora cada una. No fue tan espectacular como “Wicked”, pero nos sirvió para que nos dejara un sentimiento de pena, al no haber podido asistir a los últimos musicales que expusieron. El mal sabor de boca con el que nos dejó fue completamente espectacular…

Una noche de la semana estuvo hecha solamente para que los habitantes de tan tranquila ciudad parte de la noche esperando a ver los espectaculares fuegos artificiales que se lanzaron desde el malecón de Eastbourne (al que llamábamos “Pier”). Yo fui con mi familia, el domingo de la segunda semana, justo el mismo día en el que los dos colombianos llegaron a la residencia, dispuestos a acompañarme por la última semana.
Poco pasó durante esta semana, más que intentamos, por todos los medios, de disfrutar de todo cuanto teníamos al alcance: El “Starbucks”, una pastelería que había bastante cerca, el “Sunflowers Café” (un sitio donde te preparaban platos, donde su simpleza contradecía con su calidad), la leche, hablar el idioma anglosajón, al que definitivamente, después de esta pequeña aventura, le he cogido un cariño enorme.
Especial mención fue mi pobre despedida con mis amigos de la escuela. Ya había salido con ellos durante bastantes noches, en una apresurada búsqueda por un Pub que deje entrar a menores a tomarse una simple “Coca-cola”, pero las leyes con respecto a eso son mucho más rigurosas allí. Una vez se recorrieron cerca de 4 pubs en una sola noche, y los acabaron echando de todos, para luego acabar en la playa, simplemente charlando o jugando a juegos, que bajo mi punto de vista, resultaban bastante infantiles y aburridos. Les agradezco el último día, que me invitaron a cenar con ellos a un restaurante italiano (con nombre bastante Brasileiro:” Mo Mambo”) donde pude probar por primera vez la “Calzoni”, una especie de pizza que se dobla y se encierra así misma, como si se tratara de una especie de “burrito”.

Finalmente nos fuimos de nuevo a la playa, donde la brisa marina y el alumbrado del malecón invitaban a descansar bajo las cómodas piedras (en caso de que esas sean lo suficientemente pequeñas), eso sí, seguía siendo fresco, por lo que era recomendable ir algo abrigado. Al final, los dejé allí, en un banco de la playa jugando a un pseudojuego de cartas, que consiste básicamente en que hay un “asesino” que cada sesión va matando a los demás jugadores. Las cartas simplemente sirven para saber quiénes es el asesino (el que saque un As) y en cada ronda se elige por unanimidad quien puede serlo, y este tiene que mostrar su carta para saber si los demás han matado a un inocente o han cogido al verdadero perpetrador de los asesinatos. Al principio la gente suele sospechar de alguien según quienes mueren, o de quienes se callen la boca y luego a mitad del juego se pongan a opinar (por este motivo me acusaron a mí, que por supuesto era inocente).
Finalmente, llegó ese tan temido día en que nos teníamos que ir, tras un buen chapuzón que nos dimos el sábado en una piscina cubierta el sábado. Llegó el día en el que teníamos que recorrernos parte del sur de Inglaterra para llegar a Bournemouth (no estaba precisamente a la vuelta de la esquina) y tomar el avión que finalmente nos llevaría de vuelta a nuestra isla. Como es de esperar, Inglaterra se despidió llorando de nosotros, y en efecto, no dejó de llover hasta que comenzamos nuestro viaje, y las últimas gotas de lluvia de disiparan completamente con la velocidad que tomó el avión al despegar.

De este viaje, me quedaron muchos recuerdos, y por ello, tengo que agradecerle a mucha gente lo que ha hecho por mí durante el viaje. A mi anfitriona y a su familia, a mucha gente que conocí en la escuela, pero por supuesto, de quién no me tengo que olvidar es de la pequeña patriota que me acompañó durante mi viaje y que lo organizó absolutamente todo (a ver si deja de una vez de arrastrármelo por la cara, antes de que yo le arrastre que no fue de marcha conmigo ninguna noche). Mi compañera de viaje, orgullosa alemana; fría como el témpano, con un carácter ardiente, un poderoso hígado y una labia con la que puede dramatizar cualquier situación. Provocando, por supuesto, que cualquier insulto parezca que le estas hiriendo sus más profundos sentimientos.

Es una chica que sin duda, muy pocos la tendrían como amiga, no porque sea antipática o padezca de fobia social, sino por ser tan especial que es difícil comprenderla. Por ello, y también porque estas primeras semanas de agosto me han servido para conocerla mejor, le dedico esta última entrada con la que doy el cierre a tales inolvidables vacaciones.

Y ahora que se acerca tercero…

miércoles, 25 de agosto de 2010

Freaks Travellers: Otras Visitas por Inglaterra (II)

Estos días fueron aquellos en los que uno ya se había acostumbrado a todo: a sus compañeros en la habitación, a la familia residencial, la clase, el ambiente, incluso estaba un poco más familiarizado con el idioma. No obstante, fue una de las semanas que se pasaron a velocidad de crucero. En esta semana indolvidable experimenté muchas cosas: subí a una montaña rusa por primera vez, vi a los famosos guardias del palacio de Bukingham, vi un musical, y visité muchos otros sitios, entre los que destacan, un monumento megalítico cuyo origen se perdió en el tiempo, y una ciudad con mucho “pijerio” a sus espaldas.

Pero vamos por partes, durante esta segunda semana he acudido también al LTC todos los días. Las clases han sido como siempre, otras más entretenidas y divertidas, y otras menos. Como siempre, el viernes tuvimos otra pequeña sesión de fotos, ya que nos abandonaban muchos otros compañeros, que sin duda vamos a echar muchísimo de menos. Yo ya estoy tardando en hacerme el dichoso facebook. No obstante, estoy bastante contento, ya que si bien en la anterior semana no necesité más días para empezar a detestar al sujeto femenino que se fue, deseé en esta con todas mis fuerzas su ida, a la vez que sufrí  las dos últimas horas con dos remeras Ucranianas que le habían tocado los genitales a ya mucha gente de nuestra clase. Eran un claro ejemplo de típica pija europea y nórdica, que no deseas ver en tu vida. Una de ellas adornaba su ya estúpida apariencia con una personalidad arisca y antipática, con una lengua que de seguro era tan afilada como las uñas falsas y asquerosas que tenía. Se dice que tuvo problemas con su familia, aunque, yo la verdad que creo que el problema de la familia, era ella.

Durante los días de la segunda semana, tuve oportunidad de ver Wicked, mi primer musical, basado en la historia del mago de Oz. Esta estupenda y misteriosa alegoría fue interpretada por un grupo de geniales actores, grandes cantantes y bailarines, sobre la historia de la malvada bruja del Oeste, la cual en un principio no parecía ser tan malvada en un principio. Ciertamente vale la pena pagar por ellos, sobre todo si se consigue la entrada a mitad de precio como nos ocurrió a nosotros. Un espectáculo lleno de colorido, con unos efectos especiales increibles y que te dejan con la boca abierta. Entre la Prusiana y yo lo disfrutamos mucho, y nos quedamos con los pelos de punta, al final, y con las ganas de volver a repetir la experiencia con un musical aún más sorprendente que el que vimos: El Rey León.

La verdad es que tengo que reconocer, que, nunca he visto tanto talento concentrado junto en un solo escenario. Además del numerosos repertorio de actores, todos bien ellos entrenados para bailar y hacer la misma cosa día a día. Lo que me pregunto es que si de tanto hacerlo, puede llegar a convertirse en algo tedioso para ellos; aunque de lo que estoy seguro, es que aquello fue único para mí.
Me acuerdo que nos dejaron a nuestro aire varias horas antes de que empezase el espectáculo. Y tuvimos tiempo para el maravilloso Starbucks Coffee  –al que echaré muchísimo de menos – y para visitar los alrededores del Bukingham Palace, hogar de la Reina de Inglaterra. Me sorprendió lo cercado y protegido que está el lugar. No solo con policías armados hasta los dientes, sino con carteles que te avisan de que atravesar sus fronteras supone un delito criminal muy grave. Al frente del complejo, que debe ser enorme, hay una gran plaza donde se concentran en su mayoría, turistas, a observar de cerca a los famosos casacas rojas y a admirar, tanto como a compadecer sus trabajos, los cuales consisten en estar estacionados durante mucho tiempo en puestos de guardia, ensayando su típica y disciplinada marcha solo para no entumecer sus músculos, que de seguro que gritan por permanecer en una postura más natural que esa rígida que se les exige. En el fondo, resulta un asqueroso trabajo… a saber qué tipo de personas serán, y qué pensarían sobre la reina y sobre su condición de reclamo turístico…

Brighton fue la ciudad que visitamos el viernes. Una ciudad costera como Eastbourne, pero más poblada, con un malecón enorme, y un poco más fea, según mi opinión. En el malecón había un pequeño parque de atracciones que siempre recordaré por haberme hecho pasar un momento donde mis niveles de adrenalina llegaron a lo más alto. Me monté a la montaña rusa por primera vez, junto a la Prusiana y nuestro compañero italiano. Reconozco que al principio me produjo cierto temor, pero después del primer choque de velocidad mi corazón se disparó y todo mis músculos se tensionaron para resistir la gravedad en el advenimiento del looping. Fue una experiencia adrenérgica curiosa, y que me gustaría volver a repetir con mayor intensidad, eso sí, no apta para cardiacos.

Allí también nos pudimos pasar por el Royal Pavilion, una preciosa y enorme estructura que servía como castillo de veraneo a los reyes de Inglaterra. La verdad es que debían de gustar eso de gastarse dinero mientras que otra gente en Inglaterra se arrastraba por las calles de la época como gusanos, ya que el lujo de sus habitaciones, las camas, y las moquetas que cubrían el suelo y las paredes no eran normales. Justo nada más entrar te encontrabas un pasillo enorme que cruzaba el palacio de una punta a otra, decorada con moquetas, figuras y objetos   –todos ellos supongo que de mucho valor – relativos al místico país de Confucio.

 Las paredes estaban pintadas a mano, y lugares como el comedor, donde se celebraban los copiosos banquetes estaban decorados con pinturas de procedencia china. Y es que, al rey le debía de gustar bastante el enorme país oriental, ya que casi todas las habitaciones se decoraban con simbología y kanjis chinos, dragones alargados y majestuosos como el que soportaba la lámpara central del comedor. La cocina era enorme, y los utensilios todo de un cobre que debió de ser brillante y de muy buena calidad hace décadas. Cocinaban de todo, y en un solo menú para unos, no más de 30 comensales, una variedad de comida que no terminaría de desgustarla ni 100 personas. Más adelante se encontraba un salón de estar, donde se dirigían las mujeres a cotillear como cotorras mientras los hombres seguían en el comedor, empezando a llenar el aire de humo, y de palabras de temas tan efímeros como la política, el dinero, y la propia comida.

La habitación, donde se dice que el rey se quedó unos días, senil, justo antes de morir; era enorme, y contaba con una pequeña biblioteca, un salón y un baño. Al salir del edificio debías pasar obligatoriamente por una tienda de “soivenirs” relativos al lugar, en un claro intento de vaciarte la cartera de libras.
El sábado fue un día que, aunque fuese contradictorio, tuve que levantarme aún más temprano para acudir a Terminus Road, la calle comercial de la ciudad, para emprender un largo viaje en autobús y dirigirme hacia tres sitios: Salsbury, Stonehenge y Bath.

Salsbury es un pequeño pueblo, con bastantes años a sus espaldas y una gran catedral para demostrarlo, con la torre más alta de toda Inglaterra. Ya por fuera el edificio resulta grandioso para la vista, un claro e importante ejemplo del estilo gótico para levantar una catedral. Por dentro, resulta mucho más bonita, e induciría respeto hasta el mismísimo demonio la de años que deben haber pasado desde que se construyó la parte principal del edificio y las tumbas que se mostraban dentro, además de los hermosos ventanales que podíamos pasar un año entero contando. La Magna Carta, se encontraba allí, siendo un ejemplo de los primeros documentos que dieron paso a nuestro rechazo a la monarquía absolutista. Nos faltó tiempo para disfrutar de la quietud que se respiraba adentro, adornada con una maravillosa melodía entonada con el órgano. Sin duda ese lugar logró cautivarnos a los dos ateos que la visitamos, y a mí, que tengo mis razones para odiar todo lo relativo a la religión. Debo admitir que, la belleza de la catedral me dejó claro, lo bien que metió sus raíces en nuestra sociedad la religión: un parásito comecerebros.

Stonehenge tenía muchos más años que cualquier catedral en Inglaterra y en todo el mundo. Miles y miles de años han pasado desde que, por desconocidas razones, se empezara a construir un enorme monumento megalítico a las estrellas. En una colina donde crecen las flores y la hierba, las rocas han pasado a formar el paisaje y solo ellas saben por lo que pasaron durante más de tres mil años. Se han adaptado al moho que las recubre, a los pájaros que se asientan sobre ellas para descansar, y la lluvia que cae incansablemente sobre el territorio inglés; sin embargo, no han sabido adaptarse al vandalismo, a las masas de seres humanos que vienen a verla y quizá tampoco a ser encerradas por una empresa que chupa dinero de ella. Stonehenge nunca será libre, nunca será lo que pudo ser antes, pero siempre nos marcará el solsticio de verano, cada vez que el sol la corte por la mitad…

Una vez hubo una ciudad donde varios arquitectos romanos quisieron inspirarse para construir y diseñar, igual que un poeta se inspira para realizar sus obras, y entonces apareció Bath. Una ciudad antiquísima, un reflejo de la arquitectura romana y de sus higiénicas costumbres. Los edificios se adornan de figuras mitológicas, columnas que recuerdan la clasificación que aprendimos hace mucho tiempo: Dórico, Jónico y Conrintio. Es una ciudad pija, donde los actores se compran casas para tener un verano inglés, con viento y lluvia. Donde te puedes encontrar a coloridos cerdos y leones; haciendo referencia a  unas inciertas leyendas cuyo escenario es la propia ciudad. En el centro se encuentra la abadía de Bath, no tan grande que la de Salsbury, pero igual de impresionante. Es una ciudad donde la Prusiana quisiera vivir, de no ser porque es tan cara.

El viaje de vuelta fue duro, pasamos cerca de 4 horas en el autobús, totalmente exhaustos; tanto, que no pudimos quedar con un inolvidable compañero que conocimos el primer día de clases. Aún así me pasé por el pub donde habíamos quedado, pero no lo llegué a encontrar allí. Espero que su viaje de vuelta no sea tan duro como el que nosotros tuvimos para llegar allí, y que me perdone, por no haberme despedido como debía ser de él. 

martes, 24 de agosto de 2010

Freaks Travellers: Eastbourne (I)



El viaje había sido por la mañana, habíamos tomado el vuelo a las 3 de la mañana, y mientras intentaba seguir a mi compañera de viaje –a quien llamaré la Prusiana– ya podía sentir un poco de nerviosismo dado que era la primera vez que viajaba a un país extranjero. En los aviones prácticamente no había sitio para que uno pudiera coger una posición adecuada para dormir, era imposible. Me desvelé como unas 3 veces, e incluso recuerdo algunas imágenes de un grupo de luces un poco difusas en la tierra, azulada, y a lo lejos, el sol alzándose del horizonte

El aeropuerto de gatwick apareció oliendo a viejo,  de forma muy rara ante mi cansada y sofocada mirada. Tras aterrizar en él, mi compañera se hizo rápidamente con el control de la situación, llevándome al primer tren que salía hacia Londres, a la estación de Victoria, donde según ella nos llevaría indirectamente a Eastbourne, cosa que no nos sirvió para nada ya que bien que podríamos haberlo cogido en la propia estación de Gakwick, por lo que tuvimos que pasar por el mismo sitio. Al menos, nos sirvió para conocer una de las estaciones de trenes de Londres: Victoria, y de paso, comer un poco de Toriyaki en un puesto de comida japonés.

La primera semana básicamente será adaptarse a este entorno, que en principio me pareció bastante hostil, ya que utilizan un idioma que, hablado, no domino del todo. Mi casa estuvo en 90 Ashford Road, en el centro de la ciudad, cercano al centro comercial, a las tiendas y a la estación de trenes. Nuestra anfitriona tiene la casa totalmente dedicada al alojo de inquilinos aprendices del inglés, por lo que prácticamente me sientía en una residencia. Ciertamente nada de lo que había pasado no me lo esperaba para nada. Me esperaba la típica familia Inglesa, con dos hermanas: ancianas las dos, canosas y bonachonas; el hijo flaquillo y alto, y también me esperaba unas estrictas normas que cumplir, o sentirme obligado a cenar en compañía de ellos a las seis de la tarde; pero como siempre ocurre, nada en realidad se asemeja a lo que uno se imagina…

No me abrió Mila; sino una persona, de apariencia, más que inglesa, asiática y morena, que resultaba ser su asistenta. Al parecer la anfitriona y su marido viven en otra casa, que está mucho más lejos de la escuela y en las afueras de la ciudad, por eso todos los estudiantes vivimos en esta pequeña casa que nos sirve de residencia. Mila proviene de una familia Filipina –lo que explica  sus característicos rasgos–, y vive con su marido en una enorme casa en las afueras de la ciudad (probablemente inglés), pero no voy a decir nada más personal de ella, más que está un poco loca (en el buen sentido) y que le gusta experimentar con la comida, logrando cocinar pollos realmente picantes.

Lo que es cierto es que en esta pequeña residencia viviamos bastante gente, en solo dos días ya había conocido a muchos: una estudiante Turca llamada Alvi, la asistenta Angie, y su hermana Fee, su hijo pequeño (que aparenta tener unos 7 años) llamado Shian (que al parecer le caí muy bien en el poco tiempo que le conocí ). Un día tuve la oportunidad de congeniar también con el joven estudiante de universidad; James, hijo de Mila, al que le gusta bastante jugar al rugby y estudia economía en Oxford. Me sorprendió bastante ver que el chico en cuestión, compartía mayor similitud con el padre que con las raíces más orientales de su madre.

La ciudad, y la escuela.

Eastbourne es una pequeña ciudad localizada al sur de Londres, a una hora aproximadamente en tren. Es tranquila y pacífica, la típica ciudad donde no pasa nada; pero a la vez, cerca de la abultada metrópolis que de seguro despierta mucho el interés. La ciudad se encuentra justo en la costa, invadida por gaviotas y otras especies de pájaros. Y como es común allí, poseé una especie de puerto sin ninguna otro interés que el ocio, lleno de restaurantes y de unas grandes recreativas. La playa de Eastbourne era para relajarse, repleta de bonitas piedras, estructuras de madera para no dejar escapar las piedras y restaurantes "Fish and Chips"; solo unos pocos valientes se atrevían a entrar en las aguas congeladas del canal inglés, el agua era principalmente para los pájaros, y la tenían conquistada.

Las clases se dieron en un edificio localizado en un parque llamado “Compton Park”  Había sido construido siguiendo varios estilos, para una familia inglesa adinerada y que hace muchos años habitó la mansión e invitó a la reina de Inglaterra, cuando fue pequeña, a pasar dos semanas allí. De hecho, mi clase se encontraba en una sala llena de cuadros pintados a mano, justo a la izquierda nada más entrar en la recepción del edificio, uno de los lugares donde se puede observar esta característica con más fuerza –está repleto de réplicas de pinturas sobre antiguas celebridades reales e importantes, supuestamente inglesas–.

Para empezar, acabé en un nivel Intermedio, de bajo nivel, pero al que puedo acostumbrarme fácilmente. La mayoría de mis compañeros son españoles, lo cual supuso una gran sorpresa: era como una espada de doble filo, me sentía más cómodo, pero a la vez dificultaba mis oportunidades para hablar inglés, aunque, en realidad, me sobraban por todos lados en aquel momento.

El colegio se encuentra en medio de un gran parque, denominado Comptom Park, como dije antes. Es inmenso, pero no lo suficiente como para perderse en él, tiene varias canchas y sitios donde se pueden jugar muchos deportes, entre ellos, uno bastante aburrido y famoso aquí en Inglaterra: el golf. Entre mi casa y el colegio no es que haya una excesiva distancia: más o menos a 10 minutos caminando, pero el parque que se encontraba delante dificultaba su llegada, dependiendo de cómo se rodease, se podía llegar más o menos tarde. Aunque, una cosa era realmente cierta,  mi casa quedaba bastante cerca de absolutamente todo: el colegio, el centro comercial, las tiendas, la estación de trenes, las paradas de autobuses… etc; de hecho, estába en el mismo centro.

Las clases eran por la mañana, de 9 de la mañana a una; se dividen en cuatro clases de 45 separados por 15 minutos de descanso en los que realmente no sabes si traerte el portátil para verte algún corto por “youtube” o buscar a alguien con quien hablar, así que acabé llevándome un libro, por si acaso no aparecía la prusiana por ahí –ya que había desarrollado una extraña capacidad para quedarse en la clase durante los descansos–.

La verdad es que el aprendizaje del inglés se hace, la mayoría de las veces, mediante juegos de distinto tipo que van proponiendo los profesores a medida que ocurre la clase; la mayoría de estos suelen ser algo divertidos, otros son un tanto estresantes –como por ejemplo, aquellos en los que tienes que utilizar la memoria–. Luego, en otras clases nos dedicábamos a realizar ejercicios de gramática, y la profesora a explicar un poco de ella, y mandar unos pocos deberes  que siempre acababas haciendo a las 12 de la noche, sea por pereza u olvido.

Justo el primer día, hicimos dos amigos que sin duda nos quedarán grabados en la mente por el resto de nuestros días, y con los que compartimos muchos de los momentos que pasamos en Inglaterra, entre ellos; un estudiante japonés al que le encanta la fotografía y un pequeño “freak” italiano, con un curioso sentido del humor. La verdad es que según ha ido sucediendo la semana, hemos pasado por toda clase de situaciones divertidas y curiosas. Lo cierto es que… si bien en los primeros días parecía no avanzar mucho, esta semana se ha ido volando: por ello al final de las clases hemos tenido algún tiempo para sacarnos unas fotos ya que dos de nuestros compañeros (dos de ellos españoles) nos abandonaban ese día, volviendo a sus respectivos lugares de residencia. Los conocía más bien poco, pero me llegaron a caer bien. Una cosa es segura, la clase sería menos sin ellos.

Visitas

7 Sisters es una costa localizada en las afueras de Eastbourne. Puede llegarse fácilmente tomando una guagua hacia Brigton, pero sin llegar a alcanzarla. La parada está justo enfrente de una valla que se puede sobrepasar fácilmente abriendo una de las puertas, que se encargó de abrir mi amiga Prusiana, ya bastante acostumbrada a verlas por Alemania. La verdad, no me había esperado unos paisajes que como aquellos, y menos, que a pesar del fuerte viento y el frio que hacía, desease volver de nuevo.
Unas llanuras vastas y grandes se cernían sobre nosotros, empezamos a tomar un pequeño camino alrededor de unas planicies repletas de ganado pastando, básicamente ovejas y vacas. Estas últimas de colores oscuros y marrones, es una pena que no hubiera ninguna blanca con manchas negras… Uno de los nuestros intentó hacerle una foto a una de ellas, pero acabó asustando al pobre animal por acercarse demasiado, hay que ver, la obsesión que tienen los japoneses de obtener unas buenas fotos…
La llanura se abría a una playa de piedras, flanqueada por arbustos. Había un pequeño camino por la izquierda donde se podía acceder pero nosotros tomamos otro camino, uno por una colina que se volvió un poco empinado y peligroso al principio, pero que valió la pena para tener unas vistas realmente impresionantes al acantilado. Era curioso ver cómo, de alguna manera, el desnivel del terreno conseguía que el acantilado tuviese una forma sinuosa, tal y como una onda. El viento en lo alto de la colina era aun mayor, pero la sensación de estar en un lugar infinitamente espaciado daba paso a la imaginación de estar en un libro de fantasía, y que quieras acompañar tu pequeña excursión a 7 Sisters con algunas canciones del Señor de los Anillos.


Londres, la famosa capital de Inglaterra, antigua, con mucha historia a sus espaldas, repleta de edificios que conservan una vieja y bellísima arquitectura. Avenidas llenas de gente como si no se tratara de un día normal y corriente. Los atascos son muy comunes, las colas hacia los museos y sitios importantes no son extrañas y el tiempo tan cambiante, como para haber sol y una poderosa precipitación en solo un día.
Es una grandiosa ciudad donde puedes perderte fácilmente y donde la única manera de verlo todo es mediante guaguas turísticas. Eso es lo que hicimos aquel día para saborear al máximo Londres, y no dejarnos nada sin ver en una metrópolis tan enorme, que sería imposible probar completamente todo lo que puede ofrecerte.

Si bien no caminamos mucho, el día fue completamente extenuante, y estuvo marcado por un pequeño y a la vez enorme disgusto, que nos enseñaría de por vida que la vida nunca es como en las películas.
El plan principal era recorrer toda la ciudad en guagua, después, ir a visitar King’s Cross para poder visitar el famoso andén 9 tres cuartos, donde se encuentra el tren secreto que lleva los estudiantes a Hogwarts. No lo encontramos, es más, entre los dos andenes no se encontraba ningún tipo de columnas, aunque eso sí, no estaba en aquel momento seguro de que si realmente existían, no buscamos bien o si el lugar está cerrado al público, y en obras –al final descubrimos que la estación estaba en obras–. La visita fue rápida, pero bastante cara por el metro. La verdad es que es bastante útil, a la vez que pesado y estresante, el metro subterráneo. Mi primer viaje en uno de ellos no me pareció precisamente un viaje que uno disfruta, sino uno en el que cualquiera reza porque sea corto y volver a respirar aire puro, porque allí dentro está tan cargado que podía cortarse con un cuchillo de untar mantequilla.

Al recorrer la ciudad nos dimos cuenta un poco tarde que no seguía el camino que nosotros habíamos predicho hacia la avenida de Picadilly y nos bajamos en una más o menos cercana, por lo que empezó un pequeño viaje hacia la estación en busca de comida, mientras luchábamos contrarreloj contra el cansancio, el hambre y el mal humor de la fatiga. Finalmente, el puesto japonés situado en la estación de Victoria nos había salvado una vez más. Todo esto me dejó bien claro que la avenida de Picadilly es solo una gran calle llena de restaurantes caros, hoteles, y también donde se encuentra el Hard Rock –con una preciosa cola para disfrutar del interior–. Nada comparado con otras avenidas que se conectan a través de la plaza del mismo nombre, con muchas más tiendas y restaurantes de comida rápida, donde esperas encontrarte más establecimientos con bonitos y curiosos nombres.