viernes, 19 de junio de 2009

"Say Hello to Black Jack"

La verdad es que ya iba siendo hora que le dedicara unas cuantas palabras a esta gran obra de Syuho Sato, un gran drama médico que logra configurar en sus dibujos realistas la cruda realidad de este oficio tan especial, que muy pocos llegan a comprender del todo, y que no se puede controlar a un 100%. En la medicina todo puede ocurrir, todo es impredicible, dudoso, traicionero; o, como me dijeron en una clase de Metodología de la investigación: "Una selva llena de trampas". Y aunque hayan metodos estadísticos para poder predecir de algún modo la prognosis de las enfermdades, no tiene ningún valor individual e incluso puede parecerle frío y cruel para cualquier persona, pero obviamente significativo a la hora de objetivizar datos, conseguir homogeneidad en dos grupos de tratamiento, y todas esos rollos que se incluyen en la llamada la "matemática médica".



Es uno de los mejores dramas médicos que he visto hasta la fecha... mentira, es el único decente y que más se acerca a la realidad (que es unas mil veces peor que la ficción), ya que si hacemos un buen repaso por todas esas series televisivas, que apodamos simplemente "series de médicos"- y lo pronunciamos de manera que, estamos hablando de cualquier novelucha cursi y sudamericana- que no nos muestran nada más que simples rollos entre el personal sanitario, y no me quejo en que tengan una plena vida social, y es que no se dedican a lo que es importante, sino a buscar morbo insignificante.
De todos modos, la historia tambien tienen alguno adornillos ficticios, pero sin embargo el drama médico está más que conseguido, el autor ha sabido documentarse bien, algo muy importante a la hora de hacer el manga, sobretodo si va de un tema del que un mangaka normalmente tiene bastante desconocimiento.

En concreto en este manga, es una especie de protesta hacia el sistema sanitario japonés, que si me permitis decirlo en una palabra, es una "mierda". La llamada de atención la hace con una historia sobre un médico en prácticas, que va pasando por las múltiples especialidades antes de ponerse a trabajar. Lo obvio es que no va a pasar desapercibido por estas especialidades, sino que dejará su huella en cada uno de sus tutores, y pacientes a los que ha ayudado. La vida social del protagonista y de sus pacientes se recrea también en las historias, así como emotivos flashbacks que sin duda nos enseñan las inquietudes del pasado que revelan las personas en el presente, ésto si que es un drama humano.

Y ahora cabe preguntarse: ¿Qué demonios somos los médicos?


1 comentario:

  1. Estudio también medicina en la ULPGC, a puntito de acabar (¡por fin!). Decir que el manga y el anime me gustan se quedaría corto. Me añadiré éste a mi lista. Gracias por la recomendación.

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